¿De qué hablamos las mujeres en la ‘pelu’?

– ¡Hola guapa!

– Te veo… cambiada.

– Será para mejor… supongo.

– Por supuesto. Mmm, ya sé: te has arreglado el pelo.

Of  course (por supuesto). Me he teñido, cortado y, de camino, reciclado.

– Te lo han dejado muy bien.

– A mi edad hay que hacerse las “piulas”, como decía el abuelo Toni.

– Y entre marcado, corte, tinte y tal y tal… ¿Qué tal?

– Se supone que ahora tengo que hacer un pareado que acabe en ‘al’, ¿no?

– No, mujer, este ‘tal’ era una invitación a que me descubras de qué habláis las mujeres en la ‘pelu’.

– De todo un poco…

– Hombre, claro, o lo que es lo mismo que decir que ‘no hace frío ni calor, sino todo lo contrario’, y quedarse tan pancho.

– Eso de no estar en casa atropellada y tener un ratito para que te reciclen da mucho de sí, incluido el poder hablar sin prisas y que tu marido e hijos te estén achuchando, ¿sabes?

– No seas cursi y me contestes lo que ya sé, pero de qué hablan las mujeres en la ‘pelu’.

– Varias cosas nos preocupan en primera persona, pero hay quien tiene marido e hijos y el paro les ha encendido la luz roja…

– Por cierto, vas a Sa Costa d’en Ga, ¿no?, tu peluquera es Toñi de Innova.

– Así es, ¿la conoces?

– Conozco a su marido, Franz. Fue jugador de Tercera, era medio y muy bueno. Tienen un hijo, David, que juega con los juveniles de la Ud. Mahón… y también tienen una hija, que se llama Judith…

– David y Judith, dos nombres bíblicos que me encantan.

– Volviendo al tema de la película ‘De qué hablamos las mujeres en la peluquería’, te diré que también lo hacemos contando chistes… Bueno, es cierto, algunos subidos de tono, y sí, también, también hablamos de hombres, pero es falso aquello de que las mujeres siempre hablamos de partos…

– Yo no he dicho nada…

– Pero como te conozco, sé que lo has pensado.

– No difiere en exceso de lo que hablamos los hombres.

– En el guión también entra el comentario de que ‘mi hija está preciosa y adolescente total, que si el niño ya tiene novia’ y entre tijeretazo y tijeretazo te confiesas un poquito de la rutina diaria, te tomas un cafetito cortesía de la Toñi y te vas como nueva… por dentro y por fuera.

– Al  final resultará que tu peluquer@ llega a ser como de la familia, tu psicólog@ personal al que le sueltas el “rollo”, te sientes como en casa ¡¡y además sales divina de la muerte!!

– Lo más chulo de estos lugares son las anécdotas…

– Y lo más curioso, y eso no me lo dijo Toñi, es observar la capacidad que tenemos las personas de confiar indiscriminadamente desde un cotilleo, pasando por un secreto o una intimidad a alguien con quien no te une la intimidad necesaria para hacerlo. En este caso, en la peluquería y tu peluquer@.

– Qué profundo lo que acabas de decir… ¿Puedes repetirlo, por-fa?

– Claro que sí: hago ‘cortar y pegar y ya está’.

– ¡No fotis, que era una broma, tú!

– Pues déjate de bromas y pide cafés, ¿vale?

– Marchando desayuno del viernes… que ya esta aquí el ‘fin-de’.

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