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¿Hay vida más allá … del ordenador?

martes, febrero 22nd, 2011

– Hola Miguel, buenos días… ¿Te cuento un chiste?

– Buenos días… Hoy es mi primer día de trabajo después de mes y medio ‘sin darle un palo al agua’. Creo que estoy preparado para casi todo… incluido un chiste matutino. Cuando quieras…

– ¿Sabes la historia del ‘Titanic’ contada al revés?

– Veamos: Titanic, hundimiento, agua, agua, más agua… ¡hundido! Venga, que te mueres de ganas de contarlo…

– Jejeje… pues es la historia de un submarino que va subiendo gente a la superficie y que termina con una fiesta tocando los músicos….

– Digamos que es irónico pero no gracioso.

– Y sabes aquel que dice… ¿Cómo se llama el ‘boomerang’ que lo lanzas y no regresa?

– Perdona, pero dijiste uno, no dos chistes y no, no sé cómo se llama el ‘boomerang’ que lanzado, no regresa.

– Palo, si no regresa no es ‘boomerang’, es un simple palo.

– Por favor, dime que no tienes un tercer chiste en la recámara.

– Mi neurona sólo me permite almacenar un chiste, máximo dos. Por tanto, tengo la memoria llena.

– Los chistes están muy bien, pero donde se ponga un buen monólogo que se aparten cien chistes.

– Te voy a contar otro chiste, pero este es real como la vida misma.

– Acaso Epi y Blas no te enseñaron a diferenciar ‘uno’, ‘dos’, ‘tres’, cuatro’… me dijiste un chiste, ‘uno’…

– Pues mira, que tengo el ordenador ‘kaputt’ porque un tal ‘hacker’ que no tengo el dudoso placer de conocer me ha infectado con un virus.

– Eso sí tiene gracia, y perdona.

– ¿Y dónde está la gracia?

– En ninguna parte, solo que a través del mundo virtual, llegas a entender el paralelismo con la vida misma. Moraleja: siempre hay personas buenas y… malas.

– Entiendo las primeras y me sobran las segundas. Pero lo que realmente me da rabia es estar sujeto a una máquina que ha creado una enorme dependencia en nuestras vidas. Tan enorme es, que si te deja fuera de servicio, en el orden del día de la jornada te ubica en el punto ‘ruegos y preguntas’: ¿Qué hago yo ahora?

– Ir a pescar, pasear, leer aquel libro que te regalaron, ir al cine solo o en pareja, descansar, meditar, recuperar horas de sueño, visitar a aquellos a los que tienes olvidados, arreglar el despacho… ¿Sigo?

– Disculpa, dije que hago con ‘MI’ rutina, bendita rutina por cierto, no con tu vida. A mí por ejemplo, ni me gusta pescar ni me gusta el pescado… tiene espinas.

–  Todo en esta vida tiene su  lado positivo. En este caso, tu amigo (¿) el ‘pirata informático’ te ha dado una lección al obligarte a formular una pregunta que tú y solo tú, puedes y debes contestar: ¿Hay vida más allá del ordenador?

–  Mmmm… ¿Puedo utilizar un comodín para contestarte?

– Quita hombre, quita… reserva los comodines para otros menesteres más importantes de la vida.

– Como por ejemplo…

– En inventar un mando a distancias que fuera capaz de desconectar momentáneamente a personas que solo saben conectarse para vivir. Y ojo, no es una indirecta.

-Por supuesto que no lo es. A mí me gusta caminar, pasear por el puerto…

– …que aprovechas para hacer fotos que luego pasas al ordenador…

– Sí, bueno… también me gusta ir a ver partidos de fútbol y de baloncesto…

– …que aprovechas para hacer fotos que luego pasas al ordenador…

– Por lo que veo, piensas que padezco ‘ordenador-dependencia’ y que sin él, no sé vivir.

– Todo te lo has dicho tú solo. He intentado llamar tu atención en el sentido figurado de que efectivamente, hay vida más allá del ordenador. Que falla el plan ‘A’ con su ordenador como eje principal de la organización, tengamos el ‘B’ preparado que nos haga sentir igualmente satisfechos.

– Vale, de acuerdo. Cóbrame el café que me voy a pasear.

– Sí, a pasear y a llamar al Servicio Técnico a consultar si el ordenador está solucionado o qué…  ¿No es verdad?

– Sí… bueno… quizás llame a la tarde, solo por curiosidad. Ya veremos…

– ¿Puedo pedirte un favor?

– Claro que sí, hombre. Tú me dirás…

– Cuando te intereses por la situación de tu ordenador, pregúntales cuándo puedo pasar a buscar el mío, que ya hace dos días que lo tienen y no me dicen nada…

– Descuida hombre, ‘no passis pena’. Pero después de lo filosófico que te habías puesto ante mi exposición como paciente de ‘ordenador dependiente’, que si pescar, que si pasear, que si cine… te aconsejo que si no tienes el pc en condiciones… te hagas de rodillas el Camí de Cavalls, solo para que te entretengas y conozcas la isla. ¿Entiendes?

– ¿Y no puedo esperar a tener el ordenador en condiciones y verlo en DVD?

– ¿Comprado o ‘pirateado’?

– No, hombre, yo siempre legal… que alguien me lo preste.

– Sí, que alguien te lo preste, pero… ¡con virus incluido!

– Gracias… yo también te aprecio mucho.