La venganza alemana es verde y alargada

– Buenos días, Miquel… mi padre y yo repetimos, bocata ‘pelotas’ y descafeinado tamaño bidón, ‘plis’.

– Pues a nosotras nos haces uno de tortilla y otro de jamón dulce con tomate y dos cafés con leche… que pueden ser tamaño ‘chupito’, ¿vale?

– Marchando cuatro desayunos…

– Haremos mitad y mitad de los nuestros, ¿verdad, Carmen?

– Bueno, pues vale…

– Hacía tiempo, mucho tiempo, que no desayunábamos los cuatros…

– Dirás que hacía mucho tiempo que no nos sentábamos a arreglar el mundo. Con apedazarlo un pelo me conformaba.

– La cosa está difícil, muchachos… paro, turismo, violencia de género, las elecciones, que parece que vencerá Rajoy…

– Alto ahí. Todo correcto menos hablar de política… o al menos eso pactamos.

– Yo, al menos, no pretendo hacerlo, pero me hubiera gustado poner sobre la mesa un pepino…

– Y ahora nos contarás que la dieta de Angela Merkel es a base de pepino.

– Creo que Nostradamus ya lo predijo, a su manera pero lo hizo.

– ¿Y tu argumentación gira en torno a qué plan diabólico de la canciller alemana?

– Mira tú, en la década de los sesenta, el españolito tipo, bajo, rechoncho y malhumorado emigraba a tierras teutonas, donde les quitaba trabajo y se dedicaba a ponerle cuernos a todo rubio con ojos azules que se despistara. Primer motivo de venganza de la Merkel.

– Particularmente, yo no voy a poner en duda tus conocimientos de historia, pero lo de los cuernos son razones de peso.

– Y supongo que tienes más fundamentos algo más sólidos.

– Por supuesto. ¿A quién ganamos la última Eurocopa de fútbol?

– A Holanda…

– A Holanda la exprimimos como a una naranja en el Mundial de África. En la Eurocopa sucumbió Alemania, golazo del ‘niño’ Torres. Segundo motivo de venganza de la Merkel.

– Sí, este argumento se basa en un título. Te lo aceptamos.

– Hay un tercer motivo que vas a reventar si no lo dices. Venga, sácanos de duda y desayunemos, que se me hace tarde.

–  Raúl González Blanco. El fichaje de la leyenda blanca y viva por el Schalke 04 y posterior consecución del título de campeón de Copa ante el Duisburg ha terminado por encolerizar a Angela, exteriorizando una ‘españo-fobia’ cimentada por los más que evidentes éxitos de nuestra península sobre los intereses de su gobierno. Tercer motivo de venganza de la Merkel.

– Estupendo. Si teníamos dos lectores, un español medianamente inteligente y otro alemán, acabas de reducir nuestra audiencia a una gráfica calcada de un encefalograma plano.

– Di lo que quieras, pero la venganza de Angela Merkel nos la ha clavado con la historia del pepino… largo y verde.

– Sólo una pregunta. ¿Continúas tomando aquellas dos pastillas que te recetó la doctora?

– Claro que sí… Bueno, no, la verdad es que un colega me pasó una caja roja y negra y me dijo que me harían el mismo efecto.

– ¿Qué? ¿Y se puede saber qué decía el prospecto?

– No había prospecto, pero la caja ponía ‘Pastillas Juanolas’… ¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis así?

– Tere, por favor, llama a la Merkel…

– ‘Orvidensen’.

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