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El “montoncito de las fotos

Lunes, Octubre 17th, 2011

Una persona a la cual tengo en gran aprecio, profesional internacionalmente reconocido, me habló en cierta ocasión de mi gran pasión como un ‘documento, un recuerdo’. Son términos que no inventó él, son de una lógica aplastante, pero yo no había ido a caer en verlo desde esa perspectiva. Partiendo de esa primera piedra como base, la pregunta que nos formulamos hoy, qué es la vida o qué es un cumpleaños, no tiene otra respuesta más indicada que el conjunto concreto de una serie de fotografías. Sí, ya sé que todos aquellos que cabalgan por el ciberespacio dirán que me quedé anclado en el pasado y que la definición más ajustada a aquellas dos preguntas semi-iguales sería un ‘power point’ o presentación de diapositivas.

Lo bueno que tiene esto de cumplir años es que tu listado de fotos se hace tan grande como desordenada aquella caja donde aguardan pacientemente a la espera de que un día estés de baja por anginas y tus décimas de fiebre te permitan intervenirla quirúrgicamente. Aquí el montoncito de cuando era pequeño, las de la escuela, la primera comunión, excursión de sexto de EGB, cuando mi primera novia, las de la ‘Unión Deportiva’, las que me regalaron los amigos, en color, en blanco y negro, pero también las borrosas o desenfocadas, y te paras de organizar lo que jamás estará ‘aclarit’. El pañuelo toma carta de naturaleza –recuerda que tienes anginas- y tu mirada recorre, sin muy bien saber los motivos, aquellos montoncitos que has mal organizado, porque como suene el teléfono, con tu primer movimiento todos los montoncitos darán sentido a la Ley de Murphy y habrás perdido dos horas de tu baja… de tu baja por anginas.

Sin embargo, ese seísmo en forma de llamada telefónica con efectos devastadores sobre tus organizados montoncitos te hacen caer en la cuenta de un detalle. Sí, amigo y compañero, en la inmensa mayoría de esas fotografías ya sean en color o blanco y negro, familiares o amistosas, deportivas o profesionales… todas tiene un denominador común: Directa o indirectamente, en ellas siempre estás tú presente. Eres parte de la imagen, o la tiraste tú, o estabas en aquella celebración y sabes positivamente que aquellas borrosas, aquellos acontecimientos vividos que fueron algo más que un mal trago, también estabas tú.

Y podría extenderme catorce o quince folios más, pero el mensaje de lo que pretendo razonar es que tenemos trescientos sesenta y cuatro días para hacernos fotos, y uno, el de nuestro cumpleaños, para hacer montoncitos y que nos hagan reír y también llorar, que nos hagan sentir que estamos vivos, que todavía somos capaces de amar, que somos pobres pero no miserables, que nuestra cuenta bancaria ‘pot anar’, pero que la que coloca a tus amigos en el haber y el debe es extremadamente exigua en la primera columna, pero de una categoría sin comparaciones posibles.

Si te has mirado a los ojos con tu enemigo, como un ‘guerrero de la luz’, y conoces la ilógica de las reglas del juego, irás pasando fotos donde aquellas personas que amaste ya no están aquí, y tu alma se partirá en dos de dolor por su ausencia… te ubicarán en lugares donde tuviste que elegir un camino y desechar otros que quizás luego te arrepentiste… te darás cuenta de que muchas preguntas o  no tienen respuesta o la que tu consciencia te explica no la quieres ni oír… por tanto, ese día tan feliz que es tu cumpleaños utilízalo para ponerte frente al espejo del recibidor de tu casa y sin mentir a nadie, y por supuesto tampoco a ti, reconocerás que estás contento de haberte conocido porque tu pasado, tu presente y tu futuro están escritos con amor.

El otro día regalé una foto a un matrimonio de etnia gitana. No se encontraban en la isla, por lo que se la entregué al hijo de la pareja, quien al ver la estampa de sus progenitores, alzó la cabeza y con sus ojos negros que brillaban me dijo: ‘Gracias, señor, y que Dios le bendiga’. Si en algún momento he tenido dudas sobre si continuar o no haciendo ‘recuerdo/documentos’, es decir fotografías, el muchacho las cercenó de cuajo.

Te deseo que a partir de hoy veas las fotografías de tu vida con otros ojos, Yo, siempre que hago montoncitos, estás tú presente. Gracias y felicidades.

Rafa Ayala, fotógrafo de recuerdos

P.D, Esta carta la dedico a tres personas especiales en las fotos de mi vida y que han cumplido años este septiembre: Pau Pons (día 15) y Clara Lucas ‘Pitusa’ y Tere Ayala (21)… no concibo mi ‘power point’ sin la participación de los tres, entre otras personas.

Gracias y felicidades.