Infinitivo informar… (I)

El otro día conversaba conmigo mientras intentaba poner orden en un lugar de mi casa donde el desorden vive perennemente. Yo mantengo que a pesar del caos, he de reconocer que de haberlo, lo hay, pero con el atenuante a mi favor de que levanto no más de dos montoncitos de papeles y se obra el milagro: encuentro lo que buscaba. De verdad, no sé si me lo paso mejor ordenando o desordenando.

– Debes de tener montones y cajas enteras de recortes de artículos tuyos, ¿no?

– Cuando empecé a escribir de forma oficial y pública sí recortaba, pero hoy en día me he vuelto extremadamente selectivo y sólo encamino mis tijeras a publicaciones que pasando el tiempo me servirán como puntos de consulta.

– Muchas veces he leído comentarios absurdos sobre personaje sórdido y no entiende el comentario, al personaje, al periodista…

– En primer lugar te diré que si hay una publicación, es decir un artículo, es porque detrás existe un mercado que lo demanda.

– Perfecto. La noticia decía Julia cae en el portal de su panadería. Lo que significa que detrás de Julia, la actriz internacional, existen una o más personas preocupadas por una situación limite en la vida de su idol@ ante la magnitud del acontecimiento.

– Lo que ocurre que estás muchos día con el objetivo pegado en al ojo y esta situación hace que pierdas claridad de ideas para discernir lo que conviene o no, enviar a Redacción y que decida el jefe de cierre.

– Y dime una cosa, a la gente le gusta o no ser entrevistada.

– Existe un sentimiento de orgullo que intentamos esconder al principio pero que luego reconocemos: 1.- ¿Entrevistarme a mí? ¿Pero qué dices? ¿Qué voy a decir yo que sea interesante? 2.- Por cierto, ¿iba en serio eso de hacerme una entrevista? 3.- Mira que pensando lo de la entrevista que me comentaste antes de ayer, que me avises porque quiero ir a la peluquería, para salir bien guapo@, ¿vale?. Y por último, 4.— Oye, si no recuerdo mal me dijiste que nos veríamos el domingo por la tarde para lo de la entrevista, ¿no?

– No me lo puedo creer

– Creo que la persona que deseas entrevistar ha de entender varias cosas: Su opinión es interesante para la sociedad, siempre hay una persona a la que puedes hacer mucho bien con tu testimonio. Además, la simple lectura de la publicación ofrece unos instantes de entretenimiento, labor que desarrolla el medio dentro de sus tres pilares básicos…

– Y éstos son…

– Un canal informativo  debe comunicar, entretener y fomentar la participación.

– Sabes una cosa, parece que esto se ha convertido en una entrevista, pero sólo quería saciar mi curiosidad.

– Condimento importante, y mucho, dentro del género de la entrevista.

– Bueno, en cierta manera a quien le será de interés es al lector, ya que el redactor se limita a llevar a cabo su trabajo.

– Un trabajo que requiere preparación en torno a la vida del mismo. Cuando te encargan una entrevista a un personaje, es porque hay motivos para ello y tienes que desplegar tu curiosidad en todos los sentidos, como si de un virus se tratara, que desea multiplicarse por todo el cuerpo.

– ¿Un ejemplo?

– Rueda de presa de un escritor. Hay un decálogo, aunque no sean concretamente diez preguntas obligatorias. Es importante su biografía, personal y literaria, número de publicaciones, qué tiene esta de diferentes con las otras, es autobiográfica, novela, tragicómica, drama… es interesante saber si teme que sea un fracaso, cuánto tiempo ha invertido en ella, cuál es su inversión económica…

– Vale, vale, vale…

– Bueno, quizás sí tengamos suficientes datos para informar y comunicar, pero cada periodista tiene su sello y el mío me obligaría a una última cuestión.

– La pregunta más importante sería…

– No he dicho la más importante, sino aquella que te diferencia del resto de informadores y que, por ejemplo, puede darte pie a realizar la introducción de la crónica.

– Vamos hombre, dispara ya…

– Sencilla pero directa, y te daré dos: ¿Qué tres motivos nos obliga a tener que leer su libro? O también, ¿por qué cree usted que tenemos que emplear 10 €uros de nuestro bolsillo en la compra de ‘El mayordomo no es el asesino’? Lógicamente, precio y titulo son inventados.

– Parece complicado.

– Todo en esta vida es complicado, pero hay una cosa que atenúa su exigencia. Depende del grado de amor y profesionalidad que inviertas en cada trabajo que te solicitan y, también, la capacidad que tengas en el manejo de las herramientas que te ofrezca el medio: espacio, confianza…

– Veo que has utilizado varias veces informar y comunicar con un acento diferenciador, ¿no?

– Bajo mi punto de vista, informar es aportar una serie de datos sobre un acontecimiento, mientras que el sello de comunicar otorga un plus muy alto de credibilidad por parte de aquel que informa.

– ¿Informas o comunicas?

– Caray, esto es un tercer grado… soy y seré siempre un informador cuya meta y objetivo es conseguir algún dia el laurel que te reconozca una trayectoria impecable, seria y profesional.

– No hemos hablado del corazón, la otra prensa… Karmele, Matamoros, etc.

– Mira, podríamos dedicar tres capítulos dentro de lo que entendemos por periodismo ‘casolà’: Infinitivo informar… (I), gerundio informando… (II) y participio informado… (y III).

– ¿Hablaremos de Karmele, Matamoros y el corazón…?

– Sí, claro que sí, pero sólo tendréis que atarme y amordazarme para que diga algo… hemos dicho que seriedad, ¿no?

– Tienen su público, ¿no?

– Su información es legítima, pero no me subo al carro de todo vale, todo tiene un precio, no hay intimidad…

– Con la ilusión que me hacía…

– Otra vez será, cariño.

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