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Saque, por favor, el San José que lleva en su interior

Miércoles, Noviembre 7th, 2012

Un buen amigo con quien tenemos objetivos en común, es decir la cámara fotográfica, me aconsejó que, para bien propio, creara un estilo personal porque así identificarían mi obra (¿). Dijo que, por ejemplo, evitara perderme en espacios que resultaran mudos, procurara recortar lo más ajustadamente posible aquello que me interesara… una cara sonriente, llorando, seria, una entrada alevosa, un jugador amonestado por el colegiado, dos jugadores enzarzados en una pequeña refriega decidiendo quién paga la ‘birra’ tras encuentro… en fin, cuestión de estilo.

Y en tiempos de crisis también debe ganar terreno el humor. Todos recordamos el genuino ‘’saben aquel que dise’’ de la factoría del humor, nacida de la inspiración del finado Eugenio. ¿Recuerdan? Pelo de medio año descuidado al igual que la barba, por lo menos tres meses sin retocar, vestido negro como luto riguroso pero como si fuera Urizar Aspitarte o Díaz Vega, árbitros en su día de primera división y no de rojo, verde, azul o amarillo como hoy en día… En fin, señores, créase un estilo y a vivir que son dos días.

He contado este pequeño serial porque he disfrutado de dos experiencias que me han recordado al genuino de Eugenio:

‘’El carpintero jefe le dice al aspirante: Quiero que me saques un San José de este taco de madera. A las dos horas el jefe se interesa por el asunto y el aspirante, sudando la gota gorda, le dice que se calme que si hay un San José en el interior, él lo sacará…”

Risas de fondo, alguna carcajada, trago de whisky y a continuar… estilo.

Digo esto del estilo porque recientemente he recibido una lección de mundología de un par de tipos que responden al nombre de Jóse, acentuado en la ‘o’ por su procedencia sevillana, Yoseba si hubieran sido vascos. Arrastran una estela de paz contagiosa que si se tercia un chascarrillo con ellos, desenfundan esa arma de control masivo cuyo armamento es el pensamiento, y la descarga ha sido sencillamente antológica y brutal. Sea cual fuera el ‘J’ que topes, destapa el tarro de las esencias de etiqueta ‘estilo’ y te obliga a enterrar sin rechistar el hacha belicosa.

Resulta que estaba en un establecimiento singular y solicité a la empleada ocupar un departamento donde poder alegrar el buche. Afirmativo, pero apercibo que ‘J’ recrimina esa decisión, por lo que rebobino, declino mi objetivo y… ¡pies quietos!, me quedo donde estoy.

El enfado que me supone el antojo (¿) de ‘J’ pone en marcha la centrifugadora de los insultos y menosprecios posibles. Pero a los diez minutos aparece el susodicho y me espeta “Creo que ha habido un malentendido. ¿Podemos hablar?”. Obviamente recojo el guante por cuanto observo que vamos a pelear en igualdad de condiciones, nuestra arma de defensa es la palabra. Me permite y le explico el porqué de mi solicitud y he de reconocer algunas razones de peso pero otras son inconsistentes. Resumo: me trago los sapos porque su dosis de razón es aplastante e incuestionable como pueden leer a continuación.

“Mire, Rafael, usted pretendía utilizar un espacio que debemos preservar para reuniones imprevistas desencadenadas fruto de historias de final, lamentablemente, luctuoso. No sería correcto que disfrutará del menú y como banda sonora de fondo, le acompañaran los lamentos y llantos de alguien que hace algunos minutos despidió para siempre a un ser querido. ¿Se imagina la foto, Rafael?… pero de todas formas, disculpe si le ofendí”.

Jóse, ‘J’, me ha dado una lección de educación y respeto que agradezco. Pienso que si somos capaces de esculpir ese taco de madera que somos ante situaciones que irrita nuestra por supuesto inmaculada e inocente piel de bebé, el destino ofrece la posibilidad de solucionar conflictos disparando con la ametralladora balas en forma de palabras. Nuestra munición ha de ser un cargamento incalculable de palabras, respeto, educación, argumentos propios y debatibles…

Pero todo esto, absolutamente todo, no nace por generación espontánea. La vida te otorgará, si te inclinas por estos derroteros, un título del que estés realmente orgulloso, quizás un diploma que diga ‘’SR@ FULANIT@, Licenciad@ en estilo’’

Gracias Jóse ‘J’…  por compartir vuestro estilo envidiable.

Fdo. El clan…