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El depredador masculino ante la bipolaridad femenina

Martes, Abril 1st, 2014

Una leyenda urbana cuenta que ellas solamente saben hablar de partos y nosotros de la p… mili. Conforme la conversación aumenta los decibelios, vosotras de trapitos y nosotros de fútbol, ellas comparan y ellos recuerdan hasta que, es obvio, ellas hablan, y nosotros también, de sexo…

En la pantalla del ordenador emerge con virulencia otra en la que cuelga un sostén  y un calzoncillo, se oye la canción ‘9 semanas y media’, con una leyenda en la que dice: ‘El clan… no debe abordar temas políticos, de sexo o cualquier otro que pueda provocar sarpullidos en la conciencia del redactor jefe’. En un ataque de valentía desconocida por mí, transgredo y me aventuro primero a desbloquear el filtro –adiós pantalla, adiós prohibición- y segundo a contaros un secreto (¿?).

Rosa –aunque su nombre real es Pilar- es una amiga de infancia, soltera y que si bien no es una coleccionista de amantes, cuando se ve bien cortejada las posibilidades de amanecer acompañada son proporcionales a las artes que el varón haya invertido en obtener el premio en clave de final feliz…

– Sí, dígame.

– Hola Rafa… necesito tomar un café contigo y que me aconsejes…

– O sea, que te invite a café, escuche, aconseje y que luego hagas lo que quieras como sueles hacer siempre, ¿no? Bueno vale, a las cuatro en Can Miquel.

– …

– Bueno, Rosa del Pilar, aquí me tienes dispuesto a no sé muy bien qué hacer, así que pides los cafés, los pagas y te escucho cuarenta y cinco minutos, que luego tengo que ir a no hacer nada con un amigo que es igualito que tú pero hace sus necesidades fisiológicas de pie, lo único que os diferencia, oye.

– Se trata de Carlos, no sé qué hacer con él. Me envía flores, mensajes, ‘whatsapps’, invita a cenar, al cine, hemos ido a un par de exposiciones juntos, pero cuando llega la noche parece la versión masculina de la Cenicienta.

– Quizás este tal Carlos sea un amante de esos a la antigua, de aquellos que en pecho aún anidan historias de románticos amores… estará enamorado y busca una relación seria contigo. ¿Probabilidades reales?

– Primero, no me gustan las canciones de Roberto Carlos. Segundo, ¿Enamorado y relación seria? No estoy yo por la labor del ‘sí quiero’ en el Carmen y de blanco. ¿Te imaginas?

– Dime tú qué puedo decirle a un amigo que está conociendo a una mujer como tú pero que, algo inseguro, va despacio e intenta asegurarse de que aquella le suelte la bofetada que acostumbráis las mujeres: ‘Sólo te quiero como amigo’.

– Dile a tu amigo que se lance a la yugular y que se deje de miedos.

– Si hiciera eso, la mujer le daría calabazas, argumentando que ella no es una mujer fácil, que él no es sensible y ha sacado a relucir su lado depredador masculino.

– Puede ser… que establezca un plan, no sé qué decirte…

– Si elabora un plan tipo ‘Carlos’, la mujer acabará pensando que es ‘gay’ –homosexual- y que por eso anda entre dos aguas… ¿Moneda al aire y vemos qué pasa?

–  Una relación no puede jugarse de forma tan frívola ‘moneda al aire’.

– Totalmente de acuerdo. Pero si ataca es un depredador y si establece un plan, es ‘gay’. Obviamente mi historia es inventada pero no hay duda de que en un 99% las mujeres respondéis así.

ayala

– Ya te vale tú y tus historias, aunque no es cierto nada de lo que has dicho. Tienes planteamientos arcaicos, te vuelves viejo.

– Tranquila, estoy escribiendo un libro que se va a titular ‘El depredador masculino ante la bipolaridad femenina’. Te regalaré uno.

– Sabes que no me gustas como escritor, así que… todavía no me has aconsejado. ¿Y bien?

– Yo tendría paciencia con él y su plan.

– Pues eso voy hacer, tendré paciencia hasta las 21.30 horas de esta noche, que le he invitado a cenar en casa.

– Estupendo, de primero cocina ‘rollito de primavera’… Ah, asegúrate que no lleva mocasines de cristal y esconde el reloj de cuco de la pared, no sea que te den las doce y estéis en los postres.

– ¿Postres? Ostras tú, se me olvidó el postre.

– Tranquila, siempre puedes recurrir a la fruta, ya sabes ‘por lo menos un plátano al día’, por ejemplo.

– La fruta la acabé ayer, pero me quedan plátanos.

– ¿Y yogurt, tienes algún yogurt?

– Sí, yogurts sí tengo pero son desnatados.

– No importa… yogurt… plátano… esto promete.

– O sea que con un yogurt desnatado y un plátano, un postre estupendo.

– Sí, Rosa del Pilar, pero para que esté realmente delicioso, tienes que dejarte vendar los ojos y que él lo condimente.

– ¿Vendarme los ojos? Qué postre más extraño, ¿no?

– Extraño no es la palabra, quizás… inolvidable. La receta viene en mi libro ‘Recetas para bipolares y depredadores. Especial postres’.

– Veras como al final te lo compro.

–  Venga, date prisa que te van a cerrar el supermercado. Por cierto, ¿sabes si de camino hay una juguetería?

– ¿Una juguetería? ¿Para qué una juguetería?

– Bueno… estaba yo pensando… en unas esposas.

– ¡Esposas! Definitivamente te has vuelto loco.

– Pero si sólo son ideas para endulzar el postre… Venga Rosa del Pilar, si al final sólo es un postre, mujer.

– No, no y… ¡Pero bueno, qué te has creído¡ Ahora lo pillo, así que yogurt, plátano, esposas… menuda fantasía la tuya.

– No es fantasía, se trata de repostería ‘delicatesen’.

– Muy bien, de acuerdo pero tú no debes saber si en esa juguetería tienen disfraces de Pocahontas… sólo por curiosidad.

– ¡Qué! Como se entere el sauce llorón…