Una conversación puede cambiarte la vida

La televisión tiene la facultad de modelar nuestra opinión de las cosas y las personas teniendo en cuenta factores como quién nos las cuenta o quién es el protagonista de la acción. No hay autor de la cita porque es personal y, supongo, es tan general como compartida.

Escuchar a Matías Prats o Ernesto S. de Burruaga lleva implícito un plus de credibilidad superior que el resto de informadores y, estimación propia, podría tragarme un gazapo fácilmente de estos dos monstruos de la comunicación. Será por aquello de ‘así son las cosas y así se las hemos contado’. En fin..

Sin embargo, quizás ya en el plano más del entretenimiento, ha habido personajes que han revuelto la bilis y hemos vomitado víboras y serpientes sólo con nombrarlos en la cola del pan. Recuerdo en la lejanía una serie norteamericana llamada ‘Dallas’ en la que su ‘prota’, Larry Hagman interpretaba a JR Ewing, un empresario petrolífero cabroncete y desalmado, que llegó a declarar haber sido agredido mientras guardaba su turno en el súper, efectos colaterales de una brillante actuación pero ya ven sus resultados en la audiencia. Sólo han trascurrido tres décadas… y parece que era ayer.

Un personaje al estilo JR lo hubo, hay y habrá siempre en una parrilla televisiva comercial que se precie porque son tantos los ceros –a la derecha, por supuesto- que se suman en el total de la cuenta de explotación que no sé si sabría leer la cifra correctamente.

Alguien que pasará con nombre propio en los anuales de malos superlativos elevados a la consideración de odiables es Risto Mejide. Este director creativo en publicidad no deja escapar la oportunidad cuando Getmusic le ofrece un caramelo que convierte en su catapulta a la fama. Risto es miembro del jurado de O.T., Operación Triunfo, cantantes jóvenes aficionados conviven en una academia con profesores importantes y visitas de primeras artistas del momento, demuestran una vez a la semana, en una gala, sus progresos. La lupa que utiliza este miembro del jurado tiene aumentos crueles que pasan de largo el ojo técnico: su análisis es un continuo acoso y derribo personal ante indefensos alumnos que temerosos de represalias de la organización, callan y tragan.

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Tras una imagen de perdonavidas, unas gafas negras, un semblante serio, vestido de negro, un vocabulario agresivo y fuera de lugar… Risto, cual rabioso doberman, acaba mordiendo la mano que le da de comer y Tele5 prescinde de sus servicios algunas fechas antes de concluir la edición en curso. Muerto el perro se acabó la rabia y hasta sus compañeros de jurado respiraron aliviados.

El director creativo Mejide no para –consultar vida, obra y milagros en internet- hasta que lo encontramos con cuatro décadas en su DNI viajando con Chester, un programa en la Sexta –domingos, 21.30 horas, segunda temporada- de entrevistas muy especiales, bien producidas, mediáticas y que nos muestra que el cambio en nuestras vidas es posible.

Loquillo, Camacho, Rojas Marcos, Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo, Pedro J. Ramírez, Pau Gasol, Francis Marhunda, Rossy de Palma, Sor Lucia Caram, Iñaki Anasagasti, JL. Rodríguez Zapatero, Oriol Junqueras, Ada Colau, Miguel Ángel Revilla, etc., o lo que es lo mismo, artistas, psiquiatras, periodistas, políticos, publicistas, etc., pasan por un filtro antagónico al Risto que recordábamos.

Mejide reconoce primero que se convenció que las guerras que podía vencer eran las dialécticas y en conversación con el psiquiatra Luis Rojas Marcos nos deja tres joyas que atribuyo a un cambio sustancial en lo personal:

1ª.- ‘’Me suelo enamorar de la gente que me hace cambiar de opinión’’.

2ª.- ‘’Evolucionar es tener la capacidad de cambiar aquello que te decías ‘yo jamás…’ ‘’.

3ª.- ‘’Una conversación puede cambiarte la vida’’.

Es obvio que hay un antes y un después en este Risto Mejide y con el cual me postulo seguidor… ¡Vaya, hombre! la televisión, mal llamada caja tonta, me la ha colado otra vez… he vuelto a cambiar mi opinión. En fín…

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