No busques lógica en la estadística

He quedado con los dos tercios restantes de ‘El clan…’ -es decir Carmen y Tere- en el Príncipe, bar que regenta Pepe en la plaza del mismo nombre, con el objeto de organizar la sección dentro del ejercicio 2015. Podría parecer un desayuno de trabajo en toda regla pero sólo se trata de una reunión familiar con ese matiz que nos sirve de excusa para concentrar críticas, confirmar rumores… en fin, cotilleos varios que tenemos que compulsar como publicables, o no.

Pasan los minutos, nadie en el horizonte y aparecen las dudas razonables de si acerté, no la hora, sino el día. Mientras debato con mi agenda particular, observo a Pascual, que ya ha tomado dos con leche y tiene sobre la mesa unos folios, dos bolígrafos –azul y rojo- el p.c. portátil y una cara –recuerden que es el espejo del alma- que parece no haber pegado ojo desde hace, por lo menos, unos diez días. Estupendo, me digo, aquí hay argumento, así que… ¡Al ataque!

– ‘Bon dia, Pascu’. ¿Cuadran las cuentas o qué?

Sí, ya sé que me he tirado directo a su yugular, pero es que lo he visto tan vulnerable y en plan corderito que ha emergido de mi interior ese lobo feroz aletargado que todos llevamos dentro. Y claro, por supuesto que mordió el anzuelo…

– ¿Que si cuadran? No hay por dónde partir, tú… el caso es que le doy vueltas y más vueltas y ‘res de res’.

No me gusta ver cómo un amigo lo pasa mal, pero continúo relamiéndome y frotando las manos pensando que aquí hay tema, si sé jugar mis cartas.

– Te anticipo que si es un problema económico no podré, pero si puedo ayudarte en algo… soy todo oídos.

Creo que ‘Pascu’ estaba esperando el momento para contarle el argumento de sus penalidades al primero que se pusiera a tiro. Por ejemplo, un servidor.

– Hace un mes estuve en Granada con Loli, mi mujer. Visitamos la Alhambra, lógico, y allí una gitana me leyó el futuro. Lo primero que dijo es que me perseguía una gran fortuna relacionada con el número 11, que estudiara los resultados de un juego en concreto, la inercia de los sorteos durante 2014 y que 2015 sería un año muy, pero que muy importante para mis arcas, y así estoy, dándole vueltas a la estadística.

– Pero vamos a ver amigo ‘Pascu’. Una mujer de etnia gitana -nada que objetar a ello- vestida de negro, con moño, acento andaluz zalamero y cerrado, te lee la mano, te augura oro por todas partes sólo leyéndote la mano y tú vas y te lo crees. ¿Qué te costó la lectura?

– 50 €uros, pero la mujer era una escultura andaluza, treinta y pocos, unas curvas, una sensualidad, unos pechos, una minifalda…

– Jolines tío, sólo le diste 50 ‘pavos’… bueno y Loli, qué dijo tu mujer.

– Estaba en el cuarto de baño. No sabe nada de mi aventura. ¿No te irás de la lengua, verdad, Rafa?

Palabrita del niño Jesús, pero dime, ¿qué has descubierto?

– He estudiado los sorteos de la ONCE, de forma minuciosa la estadística de premios durante 2014 y los números que más se han repetido son los siguientes: En cuanto a las unidades –última cifra- el 3 ha salido en 48, el penúltimo decenas se ha repetido el 6 en 51 ocasiones, el antepenúltimo o centenas 48 veces el 4, el segundo en orden natural o unidades de millar 50 ocasiones el 1, y han sido premiados los cupones que comienzan por 1 y 3 en 47 ocasiones. Esta es la base de mi estudio.

– Una base que te lleva a pensar que…

– Tras esta criba, la inercia de repeticiones tiende a que en un momento dado los números premiados llegarán a ser el 11463 o 31463.

– Supongo que tus cábalas giran en torno a qué día se conjugarán los astros para que se den este conjunto de casualidades y resultes acreedor del retiro de tu vida social y laboral…

– No con estas palabras exactamente, pero aquella escultura gitana además de estar suculenta, me dijo algo así, que tuviera paciencia. Además me dio una fotocopia que sólo me costó 10 €uros más, con el nombre por el cual se reconocen las terminaciones, los motes utilizados por los profesionales y los clientes más…¿importantes?

– Diez ‘pavos’ por una fotocopia, una adivinanza o jeroglífico que no tienes ni puñetera idea de dónde viene, ni a dónde te va a conducir, pues no es el timo de la estampita pero de momento te han soplado 60 €uros o diez mil pesetas de las antiguas y no me sigas contando nada más porque mira que tienes alma de cántaro, tío.

– Sólo te diré que mientras me alejaba, la gitana ‘buenorra’ me decía ‘confíe en la cebolla, tenga cebollas siempre en la nevera, tantas cebollas como le quepan en el frigorífico’. Y sabes por qué me lo decía…¿Acaso lo sabes, Rafa?

– Sí, ‘Pascu’, parece claro que te estaba diciendo que las cebollas te hacen llorar y las verdad es que da auténtica pena que te dejaras embaucar de esta manera… si es que…

– Mi querido amigo Rafa, la cebolla es el número 63 según la fotocopia que compré a la gitana de buen ver y las terminaciones ganadoras que te he comentado antes acaban en… ¡ 63!

– Mira y escúchame muy atentamente. El próximo viernes compraré para el sorteo del cuponazo el número 11463, y el siguiente el 31463 y lo haré por solidaridad (¿) contigo, aunque quiero que te quede claro que no existe lógica alguna en el mundo de la estadística, la cual sólo está para que tú, o personas que se dejan embaucar por cantos de sirena, estéis entretenidas o bien para destrozarla. He dicho.

– De acuerdo, Rafa, pero como me toque, te enviaré una postal desde Hawái en una playa, bebiendo un cóctel bajo un cocotero y además…

– De acuerdo amigo Pascual, estaré esperando los próximos… 63 años. Pero de todas formas, comprueba cuántas veces han salido premiados esos dos números y luego continuanos charlando, ¿vale?

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