Archive for Marzo, 2016

Abrir paréntesis

Jueves, Marzo 24th, 2016

No nos gusta comenzar un ‘clan’ bajo el argumento ‘recordamos aquella vez que…’ quizás porque entre los tres sumamos algo más de siglo y medio y podría parecer que nos disponemos a lanzar el rollo modelo ’abuelete’. Nada más lejos de nuestra intención, pero es que la colección –por llamarlo de forma educada- de cumpleaños hace que todo añada una arruga más a tu cuerpo, como si fueras Bibendu, el célebre muñeco de Michelin.

Ese matiz, el de contemplar cómo tú ‘DNI’ torna añejo, termina por domar aquel noble bruto que fuiste tres décadas y media atrás, te postula –sin chulería- para sólo con escuchar cómo abren la puerta de casa tus hijos y suben las escaleras, saber de antemano el color de las noticias con las que te van a sorprender (¿).

EL PENSADOR 1 redim a menosLes invitamos a realizar la prueba del algodón, esa que dicen que nunca miente. Seleccione una fotografía, si puede ser al azar, mejor, compártala con su hij@ y con su padre o madre, con lo que pueda tener una visión de tres generaciones. Ya les anticipamos nosotros que si una imagen vale más que mil palabras, obtendrá otras tantas redacciones a cuál de ellas más antagónica la una de la otra. ¿Por qué? Estados de ánimo puntuales del momento en que realice la prueba con sus otros dos concursantes, las diferencias vendrán enlatadas por el precinto de la experiencia.

Ese aroma que despide un ambientador al entrar en una casa, el olor que porta consigo adjunto aquella persona, el sabor de una comida, el tacto de una prenda y algunos otros detalles son conductores mágicos a otros tiempos, mejores o no tanto en comparación a los actuales, eso es otro tema, pero tiene el influjo de hacerte viajar a través del tiempo a tu madurez, adolescencia, juventud, niñez…caprichosamente muchas veces despertando recuerdos inertes en nuestra mente que de repente cobra vida de nuevo en ti. Tranquil@, se da la vuelta, finge un resfriado inexistente y se seca con un tisú de papel la lagrimilla que escala hacia abajo por su mejilla. No pasa nada.

El señor de la foto que ilustra estas líneas es un reconocido escritor internacional pegado las 24 horas del día a su ordenador portátil. Su condición creativa le obliga a emplearse según las musas tengan a bien visitarle y, como saben, las muy puñeteras llaman a su puerta de forma inesperada. Esta vez fue paseando en la calle, por lo que desplegó su improvisado despacho portátil, se escondió bajo la capota de su abrigo con el objeto de aislarse del mundo, escuchar atentamente las música celestial que interpretan las musas cuando se prestan a tal menester y, también, evitar ser reconocido.

La madurez permite en momentos impensables en fechas pretéritas, abrir un paréntesis para analizar la situación con seriedad, serenidad, calibrar su grado de importancia en la escala de Richter y obrar en consecuencia, no caer en torpezas como hablar a destiempo demostrando inmadurez declinando la opción silenciosa y correcta. Eso lo trae un peine especial… especial para tus canas con todo el orgullo del mundo.

Por cierto, lo del escritor, las musas y la inspiración sólo han existido en el siglo y medio de los miembros de ‘El Clan…’ ¿Sorprendid@? Quizás porque no peina canas… por favor, ya puede cerrar el paréntesis.

Es cruel perder un tesoro… tu tesoro

Lunes, Marzo 14th, 2016

Las circunstancias de la vida, aquellas que te eligen a ti por el reparto ¿injusto? del crupier de la vida, te ubican también en un dilema importante a la hora de colocar las cartas porque de ello depende el resultado de las decisiones que a partir de ese punto de inflexión de tu vida, decidas. No nos referimos a memeces como tomar o no esa bebida, ir al cine o a pasear, ver una película o leer un libro…son otras bien diferentes a las que aludiremos en ‘El clan…’ de hoy.

Usted goza de buena salud –nos alegramos de ello- felizmente casado, en perenne luna de miel, trabajo acorde a sus expectativas que se reflejan en la nómina de final de mes y asi una lista importante que hace que su columna personal del haber sea la envidia de vecinos, familia, amigos.

ayala

Cruza un guiño de agradecimiento con aquel crupier porque aunque en su interior jamás lo haya pensado, las cartas juego a juego engordan ese haber que parece estar sellado con un adhesivo que reza ‘intocable’. Pero, mira tú por dónde, esta mano resta enteros a ese haber, no recibes un guiño, solamente una mirada con encogimiento de hombros del empleado, gesto significativo que apela a aquel dicho: la suerte es loca y toca a quien toca.

No has ofendido al repartidor de tus designios, pero ahora las partidas pintan bastos. Hasta ese momento no te pavoneabas de ello, pero con el barco bien atado y anclado, cualquiera es buen capitán. El problema se va ahogando conforme navegamos fuera puerto, la vista de la isla se hace prácticamente invisible y las olas son faraónicas, con lo que ‘sin noticias del –ahora sí- maldito crupìer’.

La vida nos sonríe, escribe un guión casi perfecto porque capitanes de barco haberlos, los hay a punta pala…pero con el barco amarrado, bien anclado y tú departiendo aventuras marítimas inexistentes, sólo engordadas por un ego superficial, haciendo grupo con correligionarios tal que tú… hasta que las brisas tornan en vientos y estos en tramontanas que dan paso al tsunami que ni en la peor de tus pesadillas llegaste a soñar.

Entonces enviudas, enfermas de forma degenerativa, recortes laborales sustituyen los ‘oles’ gloriosos de antaño, por ‘eres’ actuales que hacen peligrar el pago de la hipoteca, la carrera de Laura… Tranquilo, hombre, no les estamos diciendo que las plagas de Egipto lleguen todas a la vez y todas, también, se instalen en su casa. Apelamos a su inteligencia, aquella que a estas alturas de la vida le ha dado un toque para que sepa, y por tanto esté preparado, que el crupier de la vida lo último que tiene son amigos y lo primero que te demuestra es que es ciego a la hora de vociferar ‘hagan juego señores… no va más’.

La moraleja de esta historia llamada vida sólo pretende decirte que en este casino sólo juegan los valientes, aquellos capaces de marcarse un rumbo pero también rectificarlo con la misma gallardía y naturalidad que te ha enseñado que debes anteponer la inteligencia al orgullo mal entendido.

En este casino no existe libro de reclamaciones, pero sí un manual que te prohíbe preguntar el porqué de las cosas, pero que forja en ti, o al menos debería hacerlo, a la persona que se esconde en el sótano, a oscuras para no ser visto, dispuest@ a lamerte las heridas de por vida. Quizás sea entonces y ojalá encuentre en nosotros al guerrero de la luz, a la persona que se cae setenta veces siete y otras tantas no desfallece y se levanta porque su pregunta requiere una respuesta alta y clara. La pregunta es ¿para qué me sucede esto a mí?

Sí, jode perder un tesoro, aquello que es tu tesoro porque también significa que perdiste tu corazón, pero de ti depende sacudirte esa crueldad. La búsqueda de motivos que ensanchen tu vida violada por las circunstancias no te alargará ni acorta tu existencia, pero le dará un sentido que jamás hubieras imaginado.

Recuerde, el crupier es ciego y pretende meternos el miedo en el cuerpo, pero nosotros fuimos capacitados para ver entre tinieblas y dotados de espíritu de valentía, siempre en espera del triunfo final de aquello que es justo.

Un día como otro

Jueves, Marzo 3rd, 2016

¿Han visto la película “El Show de Truman”? Imperdonable si la respuesta es negativa, pero les perdonamos si nos promete que de este fin de semana no pasa. Ya sabe, sofá, mantita, estufa, palomitas, ‘dvd’ y un detalle importante: desconecte el teléfono, así ‘ningú emprenya’.

Realmente es una película con moraleja, un argumento que da mucho juego, da qué pensar, cuestionar, y diría más, se podría hacer un debate y nos sorprendería la de cosas que diríamos de ella.

ayala

Para los que no la hayan visto, diré que es un reality show sobre la vida de un joven llamado Truman (interpretado por el actor Jim Carrey) que desde antes de nacer está condenado a ser vigilado las 24 horas del día por un sinfín de cámaras que retransmiten toda su vida al mundo entero. Se ha construido una cúpula donde van pasando los años de dicho actor, en un ambiente dulce, tranquilo, donde casi todo es una vida con alegrías, rozando lo monótono, de un monótono exagerado. Sin diferencias palpables de un día del otro, la gente que le rodea son artistas que se han prestado para hacer realidad esta terrible historia, dejando al pobre Truman sin vida propia.

Mientras me preparo para ir al trabajo, café, ducha, algo de maquillaje, seleccionar la ropa que me voy a poner, sacar a mi perrita… pienso: “pero si esto lo he vivido, ayer, anteayer, el otro el otro. ¿No será que estoy viviendo un reality show? Tendré que estudiar la manera de intentar hacer cosas nuevas cada día”, me cuestiono.

Cuando eres joven ves las cosas de muy diferente manera. Si eres una persona del montón, una infancia normal, tus días se transforman en meses y ellos en años. Sin enterarte, pasas de estar protegido constantemente por una familia que cuida de ti en todo momento, que desea que tu vida sea lo más agradable posible, disfrutar de una niñez feliz, porque saben por experiencia lo dura que es la vida y lo que te va a tocar vivir.

Y así pasan los años, en los que estudias, trabajas, te casas. Vienen los hijos, el nieto que es tu máxima ilusión, sin olvidar que por el camino has dejado a mucha gente querida, imprescindible para ti. También te ves débil, pero en realidad tu ‘yo’ interior frena esa idea de autoestima a la baja y le da la vuelta para que te des cuenta que eres más fuerte de lo que pensabas. Y es que si hay algo que es realmente cierto es que sigues tirando del carro con mucha fuerza y en parte con orgullo, autoestima que has ido adquiriendo con los años.

Entonces te miras al espejo, observas una creciente colección de arrugas acusadoras y traicioneras que delatan que los años no pasan en balde. Conforme, porque tú eres de esos que no les importa envejecer, realista y sabedora de que todo llega, lo que hace que te metas pongas en manos de la madre de la ciencia, es decir la paciencia, y esperas sin prisas pero sin pausas efemérides significativas: sí, eres tú y no otra persona quien se encuentra soplando una tarta con ¡cincuenta velas!

En el epicentro de tu océano de dudas, te posicionas de nuevo frente a tu particular espejito mágico (¿) para –al menos intentarlo- despejar incógnitas: ¿Realmente es monótona mi vida? ¿Soy acaso un Truman de la sociedad… dónde están las cámaras?

Sonríe, tienes que salir guapo en las fotos.

Y así vas siendo consciente de que la vida, y en particular la tuya propia, realmente es un reality show.