Archive for Enero, 2017

Un gesto vale más que mil palabras

Lunes, Enero 16th, 2017

No hace muchos días, o como solemos decir por estos lares, ‘l‘altre dia de pagès’, un amigo íntimo –le llamaremos Juan- y quien les escribe quedamos con una tercera persona –Toni, por ejemplo- con el objeto de intentar de acercar ideas comunes para mejorar una sociedad de carácter deportiva que, según Juan, reúne las características perfectas para desarrollar un plan evolutivo a todos los niveles. Desde los más jóvenes, como benjamines, hasta la máximas del club, o sea juveniles. Pintaba bien porque la propuesta recogía servicios psicológicos, nutricionistas, mejoras sociales…ya os digo, un ‘planazo’.

La verdad es que Toni desconocía de la faceta de Juan, y viceversa, por lo que mi papel era de celestina y esta cita a ciegas podía resultar la bomba, forrarme de gloria o bien forrarme de m…

Sorpresivamente Toni no se presentó. Al otro lado de la línea telefónica una excusa filtrada por una ‘muy importante reunión coincidente con la nuestra’ nos dejaba con cara de tontos a los dos plantados, pero no por algo que puede sucedernos a cualquiera, sino porque a Juan y a mí nos faltó el gesto de la disculpa previa a nuestra llamada. No sólo habíamos sido segundo plato del menú, sino que ni siquiera figurábamos en la carta del día.

Me sentí fatal dado que era yo quien había concertado aquella cita a ciegas, pero Juan, que es experto en estas situaciones, me tranquilizó y restó hierro al entuerto. No sólo comprendió la situación sino que me radiografió de qué manera se defendería, con palabras y gestos, mi amigo (¿) Toni cuando le expusiera el compromiso en el que me había puesto con su ausencia empeorada con el agravante del olvido.

Qué importantes son los gestos en las personas, qué complemento más útil a la hora de transmitir y recibir sentimientos que, muchas veces, toman carta de naturaleza en momentos de extrema gravedad, continuando en la misma cuantificación del emisor y del receptor.

Como es sabido, El Clan de los Ayala hemos sufrido el fallecimiento de nuestro querido padre Rafael Ayala Jiménez (QEPD) y su motivo personal e íntimo de declinar la posibilidad de realizar el funeral que suele ser habitual, estimaba suficiente el velatorio con el objeto de que aquellos cercanos a la familia tuvieran oportunidad de hacernos llegar las condolencias oportunas. El velatorio es un caldo de cultivo precisamente de las múltiples y diferentes maneras gestuales de pronunciarnos en clara simbología no verbal.

Aquel@ que llega y te mira a los ojos –vidriosos por cierto- sin mediar palabra inclina la cabeza, te da la mano y se despide, el/la otr@ que saca a relucir su lado impertinente y te somete a un tercer grado necesitado (¿) de saciar su incotinencia impertinente, con el cómo, cuándo, por qué…aquel@ que hace años que no ves y te abraza de corazón de herman@, aquel@ que se acerca al féretro en silencio, se despide de él en silencio, luego de acercarse a ti con sencillez, te dedica una palabras de amor que te emocionan, aquel@ que se hace el puto amo del grupo y recuerda desventuras graciosillas coprotagonizadas con el que se fue pero que paulatinamente se va quedando solo y, por tanto marcha sin despedirse, aquell@s que se sientan junto a ti te apretan dulcemente las manos y comprenden en un estruendoso silencio, aquell@as invisibles en lo diario pero hoy toca hacerse visible y con la mirada te transmiten buen rollo…aquell@s que están y ni si te hubiera pasado por la cabeza que vendrían, y viceversa, pero esto, esto es harina de otro costal.

Qué importante es la política de gestos que puede llevar consigo una persona, tanto emisor como receptor. Qué bueno es aquella mirada amiga que ve, observa y está presto a cogerte la mano si desfalleces, aquel abrazo cálido que combate lo gélido del momento, aquella mano en el hombro acompañado de media sonrisa, o aquella sonrisa entera mojada por lágrimas incontenidas que te remiten al oportuno café programado para ‘cualquier día de estos’, aquella acaricia em la mejilla, aquella persona que opta por acompañar en silencio sentada en un esquina sin mediar palabra pero con un claro ‘estoy aquí por ti, amig@’… Sería interminable el análisis que podría interpretarse como un simple repaso a lo evidente o, en su defecto, a crítica pero nada más lejos de nuestra intención que no sea otra que agradecer una vez más, vuestros GESTOS de cariño, amor y amistad de los que somos objeto.

Una vez más, gracias a todo@s.

 

Queridos Reyes ‘Majos’

Miércoles, Enero 4th, 2017

Charlábamos los miembros de ‘El Clan…’ en compañía del senior de la familia y agotados los temas típicos y tópicos, no faltó –no recuerdo quién- el que poniendo un punto final a varios minutos de ‘diálogo de besugos’, acudiera al lamento más profundo que conocemos y que escribe un punto de inflexión en la reunión. ‘Ya es navidad, luego fin de año. año nuevo, los Reyes, Sant Antoni, disfraces, Semana Santa y vuelve a empezar con el verano y las fiestas patronales, todo esto en apenas una semana…’.

La verdad es que la vida, en líneas generales, es como un coche de carreras que se pone de cero a cien en apenas diez segundos. No diré segundos pero lo voy a dejar en minutos. Diez minutos. La película, de la cual tú y solo tú eres el protagonista, te encuentras intentando cumplir con el mandamiento de la siesta. Para conciliar el sueño viajas por la historia de tu existencia. Niñez, juventud, adolescencia, primer trabajo, primer amor, primer hijo, primer ‘ere’, primera depresión, primera hija, primeros óbitos familiares, primer divorcio…sí, son muchas cosas pero un día cualquiera, aquel coche frena de golpe y, efectivamente, han transcurrido diez minutos. Como me siento benevolente, un cuarto de hora desde el kilómetro cero hasta que ese frenazo que hace despertar tu inteligencia adormecida, a la postre provoca que, automáticamente, se active el panel de control y una lucecita roja parpadea. Sí, es tu conciencia que viene a someterte a un tercer grado desagradable porque como si fuera un ‘coach’ personal, tiene las preguntas exactas y te desgarra el llegar a la conclusión –subjetiva, por supuesto- de que tú, y sólo tú, eres el culpable del fracaso de la vida de la cual eres el ‘prota’.

Te despiertas sudoroso tras cumplir con la sagrada siesta, crees haber dormido toda la tarde, miras el reloj, has soñado mucho pero en muy poco tiempo: sólo diez minutos, apenas un cuarto…

La reiterativa intención de hacer dieta, dejar de fumar, ir al gimnasio, aprender inglés y un largo etcétera de deseos de voluntad que se derriten cual azucarillo en leche, coincide con el año nuevo la venida de los Reyes Magos de Oriente y, añadiendo una candidez propia de un niño de cuatro años, mentalmente hacemos nuestra particular carta a los Melchor, Gaspar y Baltasar. Los tres vienen y eso me consta, con la intención de llegar a tod@s l@s niñ@s con puntualidad tanto horaria como coincidente en lo que de ellos se esperaba.

Lo que ocurre es que cuando llega la Navidad, las reuniones familiares, la visita de amigos que ves una vez al año, regalos, deseos de buena salud… como si abriéramos un paréntesis en nuestras vidas, una tregua en la lucha diaria y hasta incluso llegamos a abrazarnos con aquellos que tiempo atrás –y desconozco los motivos- un día dejaron de saludarte. Si fulanito supiera lo que me importa su saludo…

Todos, y cuando escribo todos no me dejo en el tintero ni al apuntador, hacemos cartita para los Reyes –los independentistas, ¿a quién deben enviar su carta?– pero supongo que cada solicitud adulta contendrá deseos lógicamente diferenciados de las de los más ‘peques’.

Nosotros, que junto a los del senior de El Clan… sumamos más de doscientos años, por experiencia os vamos a pedir algunos favores, si se encuentra en vuestras manos ‘mágicas’.

Nos gustaría cambiaros el nombre. Lo de magos ya no cuela. Votamos por algo parecido pero que sonara a más realidad. A partir de ahora, ‘’Los tres Reyes MAJOS’. El impacto visual es leve y más moderno. Suponemos que siendo, de momento, mágicos, apostaríamos que tenéis contacto directo con el ‘crupier de la vida’. Pues un par de solicitudes… por ejemplo que después de ‘ganarles’ la partida a los David Bowie, Alan Rickman, Glenn Frey, Frank Sinatra, Prince, Juan Gabriel, Gen Wilder, Leonard Cohen, Zsa Zsa Gabor, George Michael, Matt Roberty, Bud Spencer, Muhamed Ali, Maurice White, Manolo Tena… y otros tantos (QEPD) que por espacio omito pero que tanto arte ofrecieron en horas invertidas en entretenimiento que nos hicieron felices cada uno en su apartado y momento. Pues eso, le dices que se deje ganar alguna vez, que si alguien hace trampa, mire para otro lado…

No, no amigos ‘Majos’, no vamos a caer en la torpeza de encargaros ‘salud, dinero y amor’, pero sí que nos traigais algunas dosis de cordura y pensamiento sensato a la hora de enfrentarnos a las pruebas diarias, a aprender amar a quien, quizás, no se lo merezca, a perdonar, a no enjuiciar… un poquito sólo, ¿vale? Como diría cierto actor televisivo de serie, un poquito de cordura, por favor’

Le decís al ‘crupier de la vida’ que nos libre de los disparates de Donald Trump, que le sustituya el suyo por un cerebro normal, que cesen las guerras, que de una puñetera vez acaben los juicios por las tarjetas ‘black’, el caso ‘Nóos’, que los responsables públicos sean honestos, que acabe la pederastia, el hambre en el tercer mundo, en definitiva, que nos formatee y volvamos a empezar.

Mis queridos Reyes ‘MAJOS’, esperamos no habernos pasado con nuestra exposición, pero alguien (más) tenía que decirlo.

Bueno, un último favor, pequeñito, asi de menudo, una simpleza… bueno, que el Real Madrid gane la Champions y la Liga. Sólo eso, ¿Vale ‘majetes’?

Feliz 2017 para todos.

Fdo. El Clan…