Emoticones, ¿otro cáncer de la comunicación?

Si de forma mental retrocedemos algunas décadas atrás –no se corte, oiga, incluso alguna más-, recordará las dificultades que tenían que padecer los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos sobre todo aquello que tiene que ver con la comunicación. Sabemos de ello porque bien nuestros padres bien nuestros abuelos se han encargado, en postres navideños o fiestas de guardar, de poner sobre la mesa disimuladamente aquel goteo de reminiscencias de las ‘’històries de quan la reina anava en bicicleta’’ .

Nosotros recordamos, por ejemplo, las veces que habían realizado el trayecto Mahón-Cala Mezquida-Mahón o lo mismo pero con Es Grau, por supuesto trayectos realizados con el coche de San Fernando, ‘’un trozo a pie y el otro, andando’’ Ahora recuerdo más… también Punta Prima.

La modernidad, la imparable evolución de la conciencia humana, la innata obsesión por no ser uno de los mejores, sino el mejor, ha hecho posible que hoy en día todos los caminos nos conduzcan irremediablemente a Roma, por lo que, por lo civil o bien por lo militar, ustedes pueden comunicarse en bicicleta, moto, coche, autobús, tren, barco, avión… más caro o barato, con complicadas piruetas en ocasiones para llegar al objetivo, pero el caso es que estamos comunicados.

Pero, ¿qué nos dicen del aspecto de la otra comunicación? Sí, en efecto aquella que notifica, certifica, avisa, informa, declara dentro de un marco lógico entre dos personas, una conversación en el bar, un encuentro impensable a medio camino a casa, una llamada telefónica, una cita concertada o a ciegas… situaciones que han ido menguando merced al coco ‘Internet’ y todo lo que lleva de negativo –que hay mucho de positivo-, como los mensajes, chats y ahora también los móviles, teléfonos que llevan incorporado servicio denominado ‘whatsapp’, que comprende mensajería escrita, de audio y también por vídeo del propio teléfono.

Y como las circunstancias nacen y evolucionan, resulta que los entendidos se preguntan si la “representación de una expresión facial que se utiliza en los mensajes electrónicos para aludir al estado de ánimo del remitente’’, definición aproximada de emoticono , puede con su utilización masiva empobrecer el lenguaje o bien pueda suponer una ventaja en la comunicación,

Entre que en los mensajes de texto se intenta economizar el mayor número de letras posibles (X significa por, XA es para, TQ es te quiero…) la inclusión de emoticones que cuentan con todos estados de ánimo posibles –e imposibles- son condimentos que unidos a la cantidad de horas que nos encontramos ‘solos’, o comunicándonos (¿) por medio de las redes sociales… ¿Qué beneficios nos aporta?

Llegados a este punto de incomunicación pero a la vez hiper comunicada, aquellas disyuntivas existenciales cobran mayor vigencia ante el presente/futuro que se nos avecina. ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿A dónde me dirijo? Uf, no queremos ni pensarlo…

Un supuesto: ¿Se imaginan por un instante a don Miguel de Cervantes escribiendo “El Quijote” a base de escamotear letras y con un amplio abanico de emoticones…? Lo sentimos pero a nosotros que nos den los molinos enteros, po_fa, ¿vale?

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