Bienvenidos al C.S.E.

Cierta Navidad, hace algunos años de ello, ‘El clan…’ recibió una felicitación de un buen amigo que rezaba tal que ‘en unas fiestas tan entrañables como estas, es mi mayor deseo –decía el remitente- que junto a vuestros seres más queridos reine la paz, concordia, felicidad… en definitiva, todo aquello que están en vuestros sueños y que en ocasiones nos parece inalcanzable pero que en realidad está al alcance de vuestras manos se hagan realidad.’

Otro amigo (¿) de firme posicionado y sin tapujo alguno ubicado en la acera de enfrente –no busquen ni por asomo connotaciones homosexuales en la apreciación- autoperdonándose con media sonrisa sarcástica pero con mirada inquisidora nos lanzó, o torpedeó como prefieran, este proyectil: ‘¿Vosotros disfrutáis la Navidad bien o la padecéis en familia?’.

Qué dos maneras tan diferentes de enfocar las fiestas navideñas, ¿no les parece? Al primero le hicimos llegar nuestro agradecimiento a la vez que hacíamos extensivo para él y los suyos ese ‘caramull’ de bienintencionados deseos, mientras al segundo… este creemos que se vio contestando con un estruendoso silencioso cuya onda expansiva lo catapultó a la desaparición más fulminante jamás imaginada…

Sin embargo, ¿han reparado todos ustedes que hasta el momento sólo hemos hablado de sentimientos? Positivos o negativos, pero a fin de cuentas cosas inmateriales. Como recordarán, en nuestro último ‘Clan…’ conjugábamos el verbo consumir y hacíamos referencia a que abrimos la cartera el primero de enero para cerrarla el 31 de diciembre, pero que como la vida misma es cíclica, vuelta a empezar y el maldito billetero parece ser un imán con polos idénticos ante su hora de cierre como una tienda comercial y sí, han recordado correctamente: dos polos idénticos se repelen.

Si ustedes se quisieran unir a nuestra asociación, el Club del Soñador Esperanzado –por supuesto para los y las, faltarías más- caería en la cuenta de que vivimos soñando, despiertos porque controlamos, los sueños cuando dormimos cabalgan desbocados y son indomables, pero qué nos dicen de aquellos que están sometidos por las riendas que aflojamos o estiramos según nuestros deseos clasificados cuantitativa y cualitativamente.

Aunque igual que su creación hipotética, oficialidad pertinente y carnet oficioso, usted(es) pertenece(n) al club de aquellos que nos deseamos feliz cumpleaños u onomástica, feliz jornada, semana o fin de la misma, buenos días, tardes o noches, verano, fiestas patronales, casamiento y un largo etcétera en el que perfectamente cabe la Navidad, Papá Noel, el amigos invisible -¿Por qué no?- la noche vieja, la nueva, los Reyes Magos… todas estas celebraciones arden en deseos correctos, perfectos y armoniosos y como todos aquellas luces que se hacen visibles al final del oscuro túnel para mostrarnos el camino (¿)… aquel que hace material y convierte el deseo en regalos palpables y reales.

Por ese motivo, sea valiente y curse su afiliación al Club del Soñador Esperanzado (C.S.E) y se dará cuenta que el desear a los demás adquiere otra dimensión superior al recibir, a confirmar que donde se encuentre tu corazón ahí estará tu tesoro… seáis todos BIENENDOS AL CLUB.

Por cierto, en el grupo de sueños esperanzados también cabe el cupón de la ONCE, el cuponazo, la lotería del jueves y la del sábado, la primitiva, la bono loto, la lotería de navidad reconocida como El Gordo, la del Niño en enero…

Estas últimas líneas más que nada son para recordaros si cayerais de aquel noble bruto desbocado en el mar de los deseos, no nos importaría que os acodarais de nosotros ahora que habéis emproado mar adentro del mundo (real) del materialismo… Bueno, bueno, no se mosqueen con nosotros, a fin de cuenta no somos de piedra y la carne es débil (sobre todo si se trata de un buen chuletón o entrecote).

 

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