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La vida tiene nombres propios, o al menos yo recuerdo los míos

Miércoles, febrero 14th, 2018

Cuando corría tras el balón sobre la maravillosa (?) gravilla del campo de fútbol del Colegio La Salle de Mahón, dos compañeros me enseñaron que el balón era redondo por toda la inmensidad del terreno de juego.

Podría parecer una perogrullada, lo admito, pero significa que, muy a pesar de su lozanía, vestían Emidio Tucci con el esférico en los pies. Por una parte el maestro Tiago de Villacarlos, que cuando sacaba a pasear esa zurda magistral se pegaba el cuero con ‘super-glu/3’ y sólo podías aplaudir, tal como sucedía con José Timoner ‘Toto’, capaz de multiplicar todos los teoremas inventados como horizontalizar, verticalizar, primer toque, visión de la jugada… ¿Para qué extenderme más? Magos, simple y llanamente magos, mágicos…

Cuando iba de guateque en fiesta, es decir del hogar de mi querida Clara González ‘Pitusa’, pasando por el vetusto campo del Alcázar, un grupo musical llamado Urbe, Nando Prada como solista y líder, interpretaban canciones del mejor reggae blanco y negro del momento, o sea The Police y Bob Marley.

Recuerdo que mientras un servidor se hartaba de ‘ser guapo, orinar colonia y dormir solo’, a base de invertir minutos y minutos frente al espejo en un ceremonial oficioso destinado a evitar la coincidencia de rayas con cuadros y cuyo objetivo oficial era conjugar el infinitivo del verbo ligar, la realidad, que siempre se impone aunque te vistas de seda, era el preludio del argumento de ‘Crónica de una muerte anunciada’.

Un chaval que lucía (?) tejanos rotos, camisa blanca mitad fuera del pantalón y abrochada, mitad dentro y desajustando botones de la prenda superior, caminando era lo más parecido a la Pantera Rosa ebria, pero se las llevaba a todas sin pestañear.

Decir lo contrario sería mentir, por lo que reconozco que el chaval era majo –pero ojo al dato, aunque no era mi tipo- hijo de la gran… Bretaña, hablaba mejor que yo el menorquín y jugaba en mi equipo. Por aquellos entonces, Francis Lane defendía los tres palos del CD Menorca Juvenil, aunque los verdaderos palos me los llevaba yo –a continuación les explicare el porqué- donde el entrenador Xexe Orfila adoptaba pose serio para dejar una frase ubicada como ‘trending topic’ del momento: ‘Hoy el capitán será un jugador que habitualmente no lo es… Rafa Ayala’. Pueden imaginarse, ‘el fútbol es así’, ‘con 10 se juega mejor que con 11’ y, ¿cómo no?, ‘hoy el capitán será un jugador…’

Recupero la figura de Francis para dejar constancia de que no había nada que molestara –jodiera- más que en pleno ataque e intento de conquista, la fémina asechada te hiciera dos preguntas que de haberla asesinado, tu licenciado defensor las hubiera utilizado como atenuantes.

Primera, ¿tú juegas a fútbol con el Menorca, verdad?’. Emocionado y excitado por el reconocimiento, la muy… desenfundaba el cuchillo para asestar de forma criminal, sin pudor ni vergüenza, el segundo navajazo: ‘Entonces juegas con Francis, ¿me lo presentas?’.

Ustedes desconocen el dato, pero yo les puedo asegurar que los argumentos de ‘Viernes 13’. ‘Pesadilla en Elm Street’, ‘La maldición de Demian’… se extrajeron y llevados al celuloide cinematográfico fruto del odio que suponía aquellas dos cuestiones similares a un choque de trenes a 200 kilómetros por hora, sólo comparable, en el fragor de la batalla, a un lacónico ‘te aprecio mucho, pero sólo quiero ser tu amiga… ¿Entiendes, comprendes?’.

No, no importaba decirlo más alto ni en una imagen, era audible y visible, claro y en botella blanca… Fue entonces cuando comenzó a embrionarse una cita lapidaria que luego cerraría los telediarios de una cadena privada de televisión: ‘’Así son las mujeres y así les contamos cómo las disfrutamos/padecemos… que sean felices, buenas noches y hasta mañana’’.

Burruaga se forraba de gloria en su despedida. ¿Felices?, ¿buenas noches?… anda y que te ondulen con la permanente, ¿será posible el tío…?

La vida tiene nombres propios y yo recuerdo, cómo no, a los que en día subieron/bajaron de algún vagón de mi existencia, aunque en este ‘Clan…’ los haya recuperado en clave de sarcástico humor. Si de algo estoy satisfecho, orgulloso y feliz, es de los amigos que tengo. Necesitaría muchos folios para enumerarlos y darles nombre propio.

Cuánta razón tiene el dicho aquel que reza ‘sabe más el diablo por viejo que por diablo’, excusa que me viene como anillo al dedo para exculparme de un lógico olvido por lo que hago bueno lo de anteponer la inteligencia al orgullo, no sin antes decirte que tú, tú y también tú que me estás leyendo, sois mis amigos… gracias.

NOTA ACLARATORIA: Este ‘Clan…’ está escrito en primera persona, con argumento real y personal por el miembro masculino del trío porque Tere causa baja con 38º grados de fiebre, resultado de una gripe que sobrepasa la línea de la amistad, y su marido Nito –mira que es celoso mi cuñado, también enfermo- y Carmen esta de ‘guardia’ con su nieto Jan…

“Bona excusa tenen les malaltes … us desitjo que us recupereu aviat. Ja sabeu que el ‘clan …’ no és ‘clan …’ sense vosaltres”