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Déu ens doni millors vistes

Viernes, Septiembre 22nd, 2017

Mis queridas hermanas Carmen y Tere, en esta mañana soleada, que son las 9 horas y parece que en cualquier momento va a provocar una mutación por la cual dejaremos de ser personas físicas y pasaremos a ser charcos de agua –es decir, de sudor- esto tiene que ser el infierno.

– Vale, superado el trámite de la climatología. ¿Todos estamos bien?

Todos confirmamos este ‘tot va bé’, porque mejor es no ahondar demasiado…

– Pero bueno Rafa, ha parecido una entradilla para comunicarnos algo, ¿me equivoco?

– Primero, que me conocéis demasiado bien, y segundo, que tenemos que hablar de El Clan…

 Sí, es cierto, tenemos que hablar. Pero primero dinos una cosa, ¿en torno a qué o quién versará en el próximo capítulo?

– Dímelo tú, ¿qué se os ocurre que podría ser interesante?

– Mi opinión personal es que está saliendo muy bien. No sé, en verdad hay mucha gente que me pregunta de la veracidad de las historias. Creo que este guión de que te encuentras un amigo de la infancia y bla-bla-bla, te larga su rollo y tú luego los conviertes en una historia, una fábula, una leyenda urbana, un cuento chino, la verdad es que ‘mola’. Carmen, ¿tú cómo lo ves?

– Yo lo hubiera podido decir lo mismo que tú, más alto pero no más claro, por lo que, visto lo cual, ¿por qué cambiar de táctica?

– No sé yo si… bueno, la verdad es que ahora que recuerdo el otro día me encontré a Pepe Lienzos. ¿Recordáis a Pepe ‘gafotas’?, bueno, pues ese…

– Nosotras éramos amigas de sus hermanas, Magdita y Marieta, no hablaban por no ofender pero él era diametralmente lo contrario. Calladas, recatadas, parecían monjas de clausura y él… sí quiero recordar que era un poco ‘cansadet’…

– No te falla la memoria, porque ‘gafotas’ me paró que yo bajaba por Hannover y así de repente, a grito pelado, con la gente que nos miraba y no sabían si hablábamos o nos peleábamos. Un numero, tú, el cabrito de él, al grito de ‘Hola Ayala, no te acuerdas de mí o qué, Ayala?

– Hombre, pero si es ‘pepote gafotas’ en persona. ¿De dónde sales, qué fue de tu vida?

Posiblemente este haya sido el error más grave cometido en mis cinco décadas y pico de vida. Parecía aquel político que le contesta al periodista aquello de ‘Hombre, me alegro que me haga esa pregunta’.

– Venga Rafa, no exageres…

– De Hannover a mi casa, hora y media. Se le metió en la cabeza que tenía que acompañarme y tuve que claudicar. No os lo podéis imaginar, me contó al detalle lo que ha hecho, no ha podido hacer y lo que le hubiera gustado hacer, de forma metódica en cuanto situaciones personales, familiares y, además con un cronológico castrense, cronología meridiana.

– ¿Y cómo terminó la historia?

– Tranquilas, no lo maté pero cuando llegamos a mi casa hizo una intentona de querer subir, supongo que para explicarme si algo no me había quedado claro. Argumenté que la fisio estaba a punto de llegar y que ya continuaríamos hablando.

– Vale Rafa, un día de estos te llamo y hablamos, ¿vale? -me dijo.

– Entonces mi familia sabe que no estoy para nadie y cuando suena el teléfono, me erizo como un gato…

– Mal ‘rollito’ Rafa, tienes un buen problema porque la gente ésta que se enrolla y además tiene la costumbre de hacerte parar para que lo escuches bien o te va dando golpes en un hombro…

– Si me lo vuelvo a encontrar y se me ocurriera, por ejemplo, acabar con su vida… ¿Cuento con vosotras para que llevéis bocatas a la cárcel, vale?

– Tranquilo Rafa, Tere y yo vamos a encender unas velas para que te dé buen rollo y ahuyente los malos espíritus. ¿De acuerdo?

Mirad chicas, me bastaría con que ‘Déu me doni millores vistes’

– Amén

 

 

Manos arriba, esto es un atraco

Miércoles, Agosto 30th, 2017

Tengo un amigo de esos que sólo caben dentro de la relación que suele decirse que se encuentran en tu lista de los dedos de una mano. Pues bien, por motivos laborales y también, por qué no reconocerlo, por movernos en diferentes círculos de amistades, hace que cuando nos vemos de forma circunstancial el preludio es semejante a aquel cuyos hermanos emigraron a países diferentes y pueden pasar años hasta que vuelven a coincidir.

Sé que damos el espectáculo delante de la gente, pero ambos dos tarareábamos la misma canción, de Alaska por cierto: ‘A quién le importa lo que yo haga’. Pedro y yo vivíamos muy cerca cuando adolescentes, pasamos muchas horas en ambos domicilios, descubrimos a la par el mundo zoológico. Es decir, que los niños no los trae la cigüeña y que el ratoncito Pérez no había cursado odontología precisamente. También algo de geografía nocturna, dónde se encontraba Cala Llonga, Cala Rata… por supuesto, acompañados. Pero mira cómo son las cosas. El padre de Pedro se puso entre ceja y ceja que el chaval debía ir a la universidad en Barcelona y estudiar para, como decía el progenitor, ‘el día de mañana ser un hombre como Dios manda’.

Pedro, en multitud de ocasiones de nuestras conversaciones íntimas, me había reconocido su animadversión a la carrera que le habían designado, debía continuar la tradición familiar, y ser arquitecto. Era un muy buen estudiante y coronó la carrera para júbilo familiar y él, por inercia, trabaja de arquitecto. Claro, demasiados años estudiando y luego trabajando, hacía que nuestros encuentros se tradujeran a Navidad, Semana Santa, verano y vuelve a la Navidad. Eso sí, siempre quedábamos para tomar un café y estas últimas fechas teníamos más motivos que nunca para ponernos al día puesto que Pedro había decidido junto a su familia catalana –mujer y dos hijos- fijar su residencia en Menorca. No pude disimular mi sorpresa a caballo de lo inesperado y lo deseado. Ahora, podríamos los dos ‘’arreglar el mundo’’ con un buen café como ‘animal de compañía’.

– Sí Rafa, te llamaré un día de estos y nos ponemos al día, pero será la próxima semana o el mes que viene, ¿vale?

– Claro, Pedro, y si te puedo echar una mano en algo me lo dices, pero… fíjate, tenemos un bar a dos metros y oigo una música que dice ‘ojalá que llueva café en el campo’… Es una invitación en toda regla, ¿no?

– Llego justo de tiempo a una reunión pero… qué hostias, uno de rapidito, ¿vale?

– De acuerdo pero invito yo.

Paradójicamente, ninguno de los dos tomamos café. Se acercó el camarero y ambos optamos por algo fresco.

-Nos pondrá, por favor, una cola ‘zero’ y un granizado de limón.

Mientras el camarero prepara los refrescos, Pedro y yo trivializamos hasta que nos sirven, muy amablemente por cierto.

– Disculpe joven, si es tan amable, cóbreme que tenemos un poco de prisa.

– Faltaría más caballero. Mire usted, cola zero y granizado (suena el teclado del ordenador y la consecuente nota impresa)… Caballero serán 5,50 … 5,50 euros por favor…

– Muy bien, aquí tiene… 6 euros.

El camarero se dirige hacia la caja y sin perder su amabilidad…

– Caballero, aquí tiene su cambio, 50 céntimos, muchas gracias.

– Gracias a usted pero, por cierto me permite una pregunta.

– Si tengo respuestas para ellas, no tenga dudas que las contestaré

– ¿Cuántas personas se han quejado de los precios que ustedes aplican?

– Si le digo la verdad usted no es el primero… mucha gente se ha quejado de los precios que tenemos, pero…

– No se preocupe, usted es un grumete y el capitán de navío sólo se ocupa de recoger la bolsa del tesoro –que se encuentra en una isla pero no está escondido- y a esperar al próximo abordaje y no, por favor no me conteste, que ya veo que usted será incapaz de hablar mal de la mano que le da de comer. Muchas gracias.

Al salir del local, Pedro, que conoce bien de qué pie cojeo, me lanza un ‘qué, carnaza para tu próximo escrito, ¿no?’

– Me conoces demasiado bien para saber que no perderé la oportunidad de denunciar este ‘manos arriba, esto es un atraco’… No me importan las mil de las antiguas pesetas que nos ha costado una cola zero y un granizado. Lo que realmente me jode es que después en prensa y radio, nuestros políticos se rasgan las vestiduras por si campos de golf o turismo rural… señores políticos del Consell, del Fomento, del organismo, ONG, o asociación que sea, entérense que la casa no se construye por el techo.

Es igual el turismo que nos visite, del nivel económico al que pertenecen pero a nadie –local o foráneo- le gusta cuando consume en el centro de Mahón una cola zero y un granizado, pide la cuenta y le contesten ‘manos arriba, esto es un atraco’… son 5,50 euros. Ah, por cierto, 5,50 euros sin romper nada, ¿eh?

 

 

Cuando Carlos Roca sintonizó Onda Zulú

Viernes, Agosto 25th, 2017

Circula en el entorno del mundo periodístico la leyenda urbana que sentencia que ‘un periodista no puede ser noticia’. Es una apreciación que, de ser cierta, no me posicionaría en respetarla porque un redactor puede escribir un libro, salvar a una persona a punto de ahogarse en la playa, ser objeto de un homenaje público… ¿Acaso alguno de estos tres supuesto desmerece ser noticia?

Carlos Roca, periodista radiofónico nacido en Cartagena, dni cincuentón, felizmente casado, padre, aterrizó un día en Menorca y se enamoró de la isla, también de alguna que otra curva femenina que pronto le descolgó el ‘sambenito’ de ‘soltero de oro’ .Y como estos lodos trajeron estos barros, o viceversa, la relación echo raíces, descendencia que no hizo otra cosa que apuntalar sus vidas en común con el día a día.

Existe en el periodista radiofónico otra vida que compagina con la profesional. Carlos Roca ha desplegado, con el paso de los años, su faceta de escritor. Empleado de Antena 3 asume la dirección de Onda Cero en Murcia, se convierte en especialista en la historia de África del sur. Cualitativa y cuantitativamente publica primero artículos y más tarde libros en torno a guerras coloniales africanas sumergiéndose en conflictos y grandes batallas.

De su puño y letra ven la luz las ediciones Sangre de Valientes (2006), Rorke’s Drift, la inmortal batalla anglo-zulú y La auténtica historia de las Minas del Rey Salomón (2010), El último Napoleón (2011), En la calle (2014), Boers (2015) para desembocar en su obra final –actual, mejor apreciado- que lleva como título Zulú, de Editorial Actas

De ésta, el resultado de la redacción de Zulú, concentra su punto neurálgico –asi avanza la contra portada del libro- en un pueblo de ‘’guerreros feroces y temerarios (1808/1908) que llenaron de pavor el corazón del hombre blanco en el cono sur de África: Los Zulús’’.

En El ejército Zulú, Carlos detalla de forma concisa al pueblo pacífico que se convierte en la máquina ‘más poderosa de guerra’, la nación de pastores le catapultó como protagonistas más célebres que el mundo haya podido conocer. La misma fuente pone especial énfasis en que el autor centre su atención en matices de vital importancia tales como ‘táctica, enfrentamientos, armamento, sus batallas más sangrientas… para girar en torno a lo que les da sentido e identidad; El ejército Zulú’.

Carlos encabeza lo que podríamos concretar dentro del ámbito ‘Factoría Roca’, que junto a sus hijos dominan la comunicación desde atalayas diferentes. Por otro lado, Carlos Roca tiene otra vertiente –una más y van…- en la que lidera como pastor evangelista la iglesia ubicada en Murcia, aunque en sus visitas en Semana Santa y vacaciones estivales, participa en los sermones de la iglesia de Mahón junto a su compañero en este sentido personal y espiritual, Jesús Jusué.

La brillante carrera profesional y también personal, ambas entendidas por el propio Carlos Roca como ‘bendiciones’ y su arraigamiento a Menorca en general y Mahón en concreto, le brindó el privilegio de ser el pregonero de las Fiestas de Gracia 2014, un momento que brilla especialmente en su historia de vida y que le será muy difícil olvidar.

Aprovechando el juego de palabras que nos ofrece este periodista de la radio, vuelca sus escritos en libros donde adquieren protagonismo guerreros ancestrales y ubica al lector en el epicentro de su relato. Carlos lo vive como en primera persona y de esta manera hace que la existencia de cualquiera de los protagonistas de la tribu, te transporte a ser uno más, a asumir el rol a asumir en primera persona su preparación para el cuerpo a cuerpo y barajando conceptos, matices y palabras de de un lado a otro y de arriba abajo, aterrizas planeando en una conclusión: Carlos Roca ha sintonizado Onda Zulú… ‘sintonizado’ en diferentes librerías. Aconsejamos su lectura.

 

El abuelo un día…

Martes, Agosto 22nd, 2017

Cuando me siento para charlar conmigo y decido recordar historias del pasado, me asusto, no por el contenido, que no son películas de miedo o terror… este pánico descafeinado es equivalente a lo que siente una persona cuando empiezan a otorgarle homenajes. Es decir, los años van pasando y los cumpleaños se suceden uno tras otro… o lo que es lo mismo, ‘’tornem vells’.

La época de juventud es aquella que además de estudiar, sueles encontrarte con tus amigos para olvidarte de libros, escuelas y profesores. La pandilla, en general, tiene como denominador común con las otras un lugar de encuentro que veneran y encumbran como si de su segundo domicilio se tratara. Unos le llaman
‘soterrani’, otros ‘àtic’, o también ‘ associació’ y no falta quien habla de ‘club’ o en el mejor de los casos ‘ magatzem’.

Recupero el principio del artículo para poner en marcha la máquina del tiempo y retrocedo varias décadas atrás. Yo era muy pequeño y me acoplaba con mis hermanas, las otras componentes de El Clan… Carmen y Tere, y yo desde mi singular atalaya observaba cosas, muchas cosas, pero esas cosas eran diferentes a las que podían reclamar su atención femenina.

Por ejemplarizar, un día irrumpió un señor por las inmediaciones de nuestro ‘soterrani’. Era un hombre bien vestido, extranjero, no hablaba con nadie, se limitaba a pasar horas enteras en un banco del parque y, también, consumía un té con leche en el bar de Pepe.

En un pueblo cuando todavía era pequeño, prevalecían los sobrenombres para identificar a los nativos, como por ejemplo los Garriga éramos de ‘Can Terrasa’, al jugador de fútbol Timoner se le reconocía como ‘Toto’ (QEPD) y así uno tras otro… por lo que sin prisas pero sin pausas, al nuevo abuelo de la zona se le bautizó como el ‘kayser alemán’.

Y claro, como en todo lugar pequeño, donde el boca a boca tiene mayor patente de corso que la radio, prensa o televisión, comenzó a alimentar la rumorología con matices que sólo cabían en mentes malpensantes y cizañeras para intentar desestabilizar al bueno del abuelo que no hablaba por no ofender.

Escuché escondido para no ser descubierto tras unas cajas del almacén del garito, cómo los ‘atletas de la barra del bar’ desmenuzaban al nuevo y veterano vecino.

Según esos ‘deportistas’ se trataba de un alemán en busca y captura por su participación en el genocidio nazi. El teutón respondía al nombre de Helmut Geyser, aparecía y desaparecía de cada pueblo donde residía con facilidad porque asociaciones de judíos andaban tras su pista con el objeto de llevar a cabo venganza y juicio… podría continuar porque luego entraron en concreciones impensables.

Por aquel entonces mi dni rozaba la docena de cumpleaños. Jugábamos a fútbol y un balón mal despejado por el ‘patata’ de Jorge fue a parar a los pies de ¿Helmut? Como yo era el más cercano, me dirigí a él con valentía inesperada por mí mismo.

– Sr. Helmut, ¿sería tan amable de devolvernos el balón? Por favor.

– ¿Sr. Helmut… Sr. Helmut? ¿Quién te ha dicho que soy el Sr. Helmut?

– Todos lo dicen en el bar. Dicen que usted es alemán, de un pueblo (¿) llamado Gestapo y que está huyendo?

– ¿Alemán… Gestapo… huyendo? Me gustaría saber dónde proyectan esta película, ¿sabes?

-Sr. Helmut, ¿me devuelve la pelota, por favor?

– Claro,hombre, aquí la tienes y hazme un favor. Informa a los que quieran oírlo, que mi nombre es Maykel Trevor, soy jubilado inglés y fui panadero… Ah, y si alguien desea saber algo de mi historia de vida laboral o personal, aquí los espero.

– Perdone sr. Helmut… perdón señor Maykel, la pelota, por favor…vla pelota.

– Recuerda el trato que hemos firmado.

– Se lo prometo.

Pasaron los días y me presenté en el bar. Expliqué mi conversación con el Sr. Maykel. El abuelo inglés un día… dejó de ser noticia y punto neurálgico de suposiciones y suspicacias. Había dejado de ser ‘carne de cañón’ y ya carecía de interés para los ‘deportistas ‘de la barra del bar’. Así fueron las cosas –si la memoria no me falla- y así las hemos fabulado para todos ustedes.

Moraleja, si tienes dudas, consulta y no intentes fomentar las cosas que no conoces de primera mano mano. Es un aviso para navegantes.

 

No declines jamás tomar un café

Jueves, Agosto 10th, 2017

La vida, la existencia humana en este valle de lágrimas, desdichas, fracasos, enfermedades, envidias, odios, celos, calamidades y así un largo y completo pack de oferta de malandanzas, a pesar de todo ello, es previsible suponer que no las padeces todas ellas juntas. Muchas veces aglutinamos dos o tres de las relacionadas, sumadas a otras tantas incipientes… muchas veces, como decimos, parecería que te ha mirado ‘un tuerto’, ‘han encendido velas negras’ o ‘te han echado mal de ojo’. Te sientas a meditar y tal que hizo un peregrino con Jesús, le preguntó que quién había pecado, si sus padres, hermanos o él mismo, refiriéndose a un ciego que se encontraba junto a ellos y escuchaba con atención. Jesús, tranquilamente, le argumentó con sabiduría celestial que ‘no pecó nadie. Este hombre es así para que las obras se manifiesten en él’. Si no recuerdo mal, Jesús sanó al ciego.

Muchas veces, demasiadas ocasiones la vida nos zarandea, nos mete el miedo en el cuerpo y parece que además de habernos metido en medio de un huracán que además no tiene previsible un final feliz, parece habernos abandonado.

Puede parecer que estamos siendo negativos pero siempre, pase lo que pase, por muy oscuro que sea el lienzo que protagonizamos… pero siempre –o al menos eso intentaremos- seremos conscientes de que al día siguiente saldrá el sol, que ya queda menos para cambiar la tónica que intenta imponerse y lo hacemos porque somos –queremos ser- conscientes de que debe imperar el triunfo final de la justicia.

El otro día me encontré con Javier. Un tío guapo, mujeriego, amante del buen vivir. Sabía que andaba en Madrid viviendo ‘días de rosas y vino’. Pero alguien –no recuerdo quién- me había advertido del lamentable momento que estaba viviendo.

Escuché cómo alguien me llamaba y me giré para atender con educación a aquella persona que demandaba algo de mí. Me saludó con su voz temblorosa y se dio a re-conocer. Aquella imagen me impresionó. Ya no era guapo, supongo que tampoco mujeriego, y mucho menos amante de buen vivir. Tampoco vivía en Madrid.

Intenté ser positivo, no decirle la imagen de derrota que llevaba escrita en su rostro. Me explico en minutos que había sido engañado y traicionado por amigos y su propia esposa y que se encontraba en Menorca –palabras literales- “para despedirme de la familia y de los amigos’’. No importaba que preguntara porque todas las cuestiones que hubiera podido interrogar, él solito las iba exponiendo paso a paso.

Javier pensaba –estaba seguro- que visto el rumbo que había tomado su vida este último año, su presencia en la isla era testimonial. O sea, predecía que tenía los días contados. ‘Estoy sentenciado, Rafa –me dijo- los médicos me han dado entre ocho meses a lo más un año’’ Al principio intenté inyectarle una dosis de positivismo, de que se podía tratar de un error del diagnóstico, le pregunté si había consultado una asegunda opción.

Me miró muy fijamente a los ojos y me dijo…

– Rafa tranquilo… sólo voy a morir.

No es que tirara la toalla, lo que ocurría es que lo vi tan conformado y tan seguro de su futuro inmediato que lo único que se me ocurrió fue muy frívolo, ante esas circunstancias, pero más tarde me alegré de aquella decisión. En ocasiones –lo decimos por experiencia- invitar o recibir la oferta de un café puede condenarte la vida. Yo tuve la suerte de poder tomar un café, el último, con javer y asi, tuve la oportunidad de despedirme de él. Un café cargado de recuerdos, de sentimientos, de mujeres, de política…de todo. Luego nos abrazamos y los dos nos fuimos llorando.

– Adiós Javer.

– Adiós Rafa y hazme un favor, cuídate

– Le dije adiós con la mano y lo vi por última vez. Luego me enteré que, efectivamente, había fallecido, que en paz descanse.

No es un consejo -‘El clan…’ no nació para este menester- pero si alguien de su entorno le invita a tomar café, no decline la oferta, podría suceder que esa persona sigilosamente deseara hacerle partícipe de una intimidad porque le tiene a usted en la carpeta de ‘amigos desde siempre’ y entonces usted tenga que abrir la suya: ‘Amigos con los que se me escapó la posibilidad de tomarme nuestro último café. Recuerde, no decline jamás tomar un café… sea quien sea quien se lo ofrezca.

 

 

Emoticones, ¿otro cáncer de la comunicación?

Viernes, Agosto 4th, 2017

Si de forma mental retrocedemos algunas décadas atrás –no se corte, oiga, incluso alguna más-, recordará las dificultades que tenían que padecer los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos sobre todo aquello que tiene que ver con la comunicación. Sabemos de ello porque bien nuestros padres bien nuestros abuelos se han encargado, en postres navideños o fiestas de guardar, de poner sobre la mesa disimuladamente aquel goteo de reminiscencias de las ‘’històries de quan la reina anava en bicicleta’’ .

Nosotros recordamos, por ejemplo, las veces que habían realizado el trayecto Mahón-Cala Mezquida-Mahón o lo mismo pero con Es Grau, por supuesto trayectos realizados con el coche de San Fernando, ‘’un trozo a pie y el otro, andando’’ Ahora recuerdo más… también Punta Prima.

La modernidad, la imparable evolución de la conciencia humana, la innata obsesión por no ser uno de los mejores, sino el mejor, ha hecho posible que hoy en día todos los caminos nos conduzcan irremediablemente a Roma, por lo que, por lo civil o bien por lo militar, ustedes pueden comunicarse en bicicleta, moto, coche, autobús, tren, barco, avión… más caro o barato, con complicadas piruetas en ocasiones para llegar al objetivo, pero el caso es que estamos comunicados.

Pero, ¿qué nos dicen del aspecto de la otra comunicación? Sí, en efecto aquella que notifica, certifica, avisa, informa, declara dentro de un marco lógico entre dos personas, una conversación en el bar, un encuentro impensable a medio camino a casa, una llamada telefónica, una cita concertada o a ciegas… situaciones que han ido menguando merced al coco ‘Internet’ y todo lo que lleva de negativo –que hay mucho de positivo-, como los mensajes, chats y ahora también los móviles, teléfonos que llevan incorporado servicio denominado ‘whatsapp’, que comprende mensajería escrita, de audio y también por vídeo del propio teléfono.

Y como las circunstancias nacen y evolucionan, resulta que los entendidos se preguntan si la “representación de una expresión facial que se utiliza en los mensajes electrónicos para aludir al estado de ánimo del remitente’’, definición aproximada de emoticono , puede con su utilización masiva empobrecer el lenguaje o bien pueda suponer una ventaja en la comunicación,

Entre que en los mensajes de texto se intenta economizar el mayor número de letras posibles (X significa por, XA es para, TQ es te quiero…) la inclusión de emoticones que cuentan con todos estados de ánimo posibles –e imposibles- son condimentos que unidos a la cantidad de horas que nos encontramos ‘solos’, o comunicándonos (¿) por medio de las redes sociales… ¿Qué beneficios nos aporta?

Llegados a este punto de incomunicación pero a la vez hiper comunicada, aquellas disyuntivas existenciales cobran mayor vigencia ante el presente/futuro que se nos avecina. ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿A dónde me dirijo? Uf, no queremos ni pensarlo…

Un supuesto: ¿Se imaginan por un instante a don Miguel de Cervantes escribiendo “El Quijote” a base de escamotear letras y con un amplio abanico de emoticones…? Lo sentimos pero a nosotros que nos den los molinos enteros, po_fa, ¿vale?

Así son las cosas y así…

Lunes, Julio 24th, 2017

La caída sucesiva de hojas del calendario se ha convertido en un circuito de fórmula-1 cuyos intrépidos competidores nos dejamos llevar por vientos huracanados del quehacer diario a golpe de agenda enlatada y a punto de reventar. Aunque parezca el símil exagerado, los días, meses y años abren sus codos entre ellos por dirimir un ganador imposible en esta carrera cruel llamada vida, por lucir medalla de un honor que plantea dudas razonables

Apenas dejamos de saborear el manantial que ofrece el pezón materno y la aborigen escolar en clave de exámenes, y encargos lectivos para complementar estudios nos ubican en EGB, BUP, COU O ESO junto a la que será nuestra pareja oficial –o con derecho a roce- el resto de la vida. No busque otro motivo porque, efectivamente, quien le ha despertado es Joan, el retoño que en cuna no pretende incordiar pero llora y esto se apacigua con el binomio cambiar paquete + biberón.

Puede repetir estas líneas anteriores. Sólo cambie a Joan por Toñi… el segundo retoño fruto de aquellos roces, con licencia, por supuesto.

Adivinanza. ‘Eres’ y regulaciones con repetición, despidos improcedentes, contratos basura te llevan a turnos de tres cifras mínimo, listas cual serpiente multicolor, fichar cada 28 días como si de una menstruación sinfín, dolorosa e inoportuna se tratara… lo que tiene el rey en la panza (para ti) es un carnet de desempleado modelo ‘vip’ porque tú te lo has ganado trabajando sábados, domingos, fiestas religiosas, ateas y agnósticas, madrugadas, por supuesto sin las fiestas de final de curso de Joan y Toñi.

Recuerdas encolerizado las risas a cuenta de las burradas del jefe y las explicaciones de un joven, sobrino del jefe, por cierto, sobre unas presentaciones que hablan de fórmulas, objetivos antagónicos a esa realidad callejera, que es la correcta y que tú conoces al dedillo. Sin embargo, tu experiencia te refresca la memoria ante el final de la película pero que en la última diapositiva puede leerse ‘Sr. Pons, hemos de hablar, le esperamos en dirección’. Desengáñese, esta todo hablado… el sobrino ha trabajado a conciencia en esas tuberías que usted no le preocupaban pero a la postre han supuesto su defunción laboral.

La década siguiente eres notario de la licenciatura de las carreras de Joan y Toñi, dos parados más realizando reparto de pizzas o cultivando bíceps con la bandeja de camarero, respetable pero una carrera merece pódium, ¿No? Y es entonces cuando tus hijos son apariciones puntuales –dinero, coche…-, rondas la complicada cincuentena, edad perfecta para la depresión y además, sin trabajo. Pero tu singular existencia sufre un revés de resultados 9 sobre la escala de Richter: Tu mujer te plantea el divorcio porque, según su maestro zen, el ojo que todo lo ve en la puerta7 (¿) del firmamento cósmico le ha revelado que necesita encontrar espacio vital, su alma gemela….y acabas solo, de alquiler por ahí porque la separación te obligó a entregar media casa que aportaste al matrimonio, una herencia centenaria pero, ya se sabe… el zen, el espacio vital….

Entonces te sientas a reflexionar en el sofá de segunda mano, armatoste que compraste para el piso de alquiler, pero lo tienes que hacer de lado porque tu ojo zen, el ojete sensible, está harto de que entren y salgan sin miramientos y por costumbre pero te das cuenta de que ya no te molesta, no… lo que te jode es sentir que el que ha dejado de tener espacios –vitales y esotéricos- eres tú… y eso duele en el alma como si te abrieran canal… de norte a sur o viceversa, como prefieran.

Y dicho lo cual la pregunta del millón de euros se presenta sola: Ante tanto disparate, que la realidad supera la ficción en más de una situación… ¿Qué mortal puede tener fe? Y, lo que todavía es más cruel: de tenerla, ¿cómo explicas tanta barbaridad?

El Clan… a través de esta columna de opinión celebraría con cava si la ciencia encontrara el antídoto, la vacuna, la pastilla, el sobre granulado, el jarabe, llegado el caso la lavativa o el supositorio que erradicara TOTALMENTE EL CÁNCER. Pero, por favor, rogamos encarecidamente que luego se pongan con la CORDURA… la sabiduría, con el objeto de acabar con la violencia de género, la prudencia de respetar a los animales y por supuesto a nuestros semejantes, el juicio de no juzgar a nadie para no ser juzgados nosotros, la sensatez de evitar la gula, discreción y no demostrar opulencia, seso para discernir entre el bien y el mal, reflexivo a la hora de analizar el camino andado, el que tomamos y al que llegaremos… digamos que El Clan ha escrito nuestra particular carta a Papa Noel, con C.C. a los Tres Reyes Magos… y por si acaso, también a Aladino… ¿Quién sabe?

 

Miedo no, respeto sí

Viernes, Julio 7th, 2017

Aquellos que nos agrupamos por tener idéntica ‘tena’ como denominador común, muchos de los numeradores corren la misma suerte. En su día fuimos niños, luego adolescentes y claro, la correlación de experiencias es equivalente a una suma en algunas recordadas con especial cariño, otras traumáticas pero nunca indiferentes porque precisamente la edad –la niñez y la adolescencia- son, por ejemplarizar, como cuando siembras un árbol: de hacerlo con esmero, cariño, cuidado, recto y con un seguimiento especial, sin obsesiones, o por el contrario lo llevas a cabo en cualquier lugar… pero utilizas las mismas semillas, esperas a que crezca y, como dicen por estos lares, ‘si nace con barba San José, de los contrario la Purísima Concepción’.

Exageraciones aparte, en todos los órdenes de esta vida debería imperar el término medio, lo justo, ni helado pero tampoco hirviendo, fumar un paquete de tabaco diario, beber vino en las comidas y otras que también pueden llevar a tomar asiento en la consulta del psicólogo por desarrollar una enfermedad clasificada como TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), es decir Internet…

Muchos de los que hoy en día con un poco de suerte peinan canas, otros ni tan siquiera flequillo, que pertenecemos al grupo ‘tena’, apartado ‘cincuenTENA’ coincidimos al apreciar que la nuestra fue una generación -y lo decimos con especial cariño- en la que sufrimos una educación sobradamente protectora y como padres hemos sido sometidos por nuestros hijos a no repetir lo que entendimos antaño como errores de nuestros progenitores.

No se trata de poner en entredicho la educación recibida por nuestros padres, que suficiente trabajo tenían los dos para sacar a la familia de circunstancias sencillas. Los tres sentimos orgullo y somos orgullosos de los dos, padre y madre (QEPD) cada uno desempeñando un rol diferente pero sólido, complementado y sin fisuras, entre hábitos y bienes y, aunque suene a caduco, trasnochado, antiguo y fuera de uso, con un sentimiento del concepto de valores como el de familia como pilar básico del engranaje vital. La experiencia, esa que hace referencia a la ‘tena’, ha acabado dándoles la razón.

Pero bueno, después de enjabonar hay que afeitar, ¿No? Sin ánimo de producir cortes ya innecesarios, fuimos una generación, entendemos por un celo y amor hacía nosotros sus hijos, especialmente sobreprotector. Recordamos con cariño aquellos mensajes con repetición que luego repicaba en la cabeza cada paso que marcaba nuestro camino. Nos referimos a los ‘no hables con extraños ni aceptéis caramelos’, ‘si ves dos personas que se pelean, cámbiate de acera’, ‘prohibido entrar en ese bar con nombre de comunidad española porque corre el caballo más que en La Zarzuela y además, sólo van personas con la misma inclinación sexual’, ya en fiestas patronales, ‘ojo con los caballos que son imprevisibles’, ‘los fuegos artificiales son peligrosos…’ advertencias que luego llegas a entender que sólo buscaban proteger ante situaciones que sólo tenían lugar en un determinado punto de nuestra mente, La ‘tena’, la ‘cincuenTENA’ se ha encargado de filtrar el temer por el disfrutar y nos queda el fondo de su mensaje: ‘miedo no, respeto sí’.

Sea pues esta columna un pequeño homenaje al amor desmedido y de protección de nuestros queridos, amados e inolvidables padres que ya moran juntos para siempre en la eternidad. Por cierto, si os fuera concedida la posibilidad de leer esta columna, estar tranquilos que ‘esquivaremos sin problemas a ‘La mano que aprieta ‘y también a ‘Padilla’ y no, tampoco hay quien va jugando al fútbol con las bolsas de basura. Quién pudiera revivir estas ¿exageraciones?… en fin…

Os queremos.

Carmen, Tere y Rafa.

 

 

¿Qué hubiera sido de mí si…?

Viernes, Junio 30th, 2017

Siempre hemos apostado desde esta atalaya que es ‘El Clan…’ el posicionarnos con aquellos que se emplean en el periodismo de entretenimiento, tarea complicada si observamos las plumas que en este muro de blogs desarrollan opiniones basadas en años de experiencias y estudios certificados.

Nosotros, ‘El Clan…’, hemos conseguido cursar estudios en la Universidad de la calle, con una carrera que no tiene horarios ni días de evaluaciones. Este imaginario pero real centro docente no tiene envidia al otro ya que lo único que les difiere es que, obvio, por diferentes motivos –económicos, intelectuales, familiares, personales…- cada uno de los mortales ha tenido que mover ficha según su particular historia de vida singular.

Sin embargo, estos universitarios oficiosos, orgullosos de serlo, en la práctica totalidad de los casos, contrarios a nuestra experiencia ponemos todo el empeño para que nuestros hijos no repitan el ¿error? que nos marcó la vida.

Recordamos con nostalgia aquellos días de septiembre que como alguien dijo ‘no hace ni frío ni calor, sino todo lo contrario’, nos dirigíamos al centro docente, había cosas que hoy en día vienen a la memoria que, reconócelo, se te rizan los cabellos y escapa un suspiro delator. Entonces surge la pregunta del millón de dólares, o si lo prefieres en €uros… ¿Por qué diablos no continué mis estudios?

Ese pensamiento que se transforma en un sueño despierto con licencia para fabular, te hubiera podido convertir en maestro, administrativo, delineante, arquitecto, abogado, doctor, empresario, taxista, inspector de policía, militar…

Es cierto que la vida, su vida, nada hubiera tenido que ver con la que realmente ha protagonizado. Sin embargo, entendemos que hasta aquí hemos llegado porque ¿Dios, el Universo, una fuerza espiritual e indeterminada, pertenecemos al sueño de Adán…? ha querido y además entendemos tiene un plan escrito y compulsado para cada uno de nosotros, individual.

Sí, es cierto que hubiera podido ejercer la docencia, pero ¿habría sido un buen comunicador para con sus alumnos? O quizás cursar arquitectura, elaborar un proyecto de pisos que por errores en cálculos delicados se viniera abajo dejando un rastro luctuoso importante. Quizás pensó en ser un médico cirujano pero que en un año ha protagonizado varias ocasiones aquel dicho menorquín que dice que ‘l‘operació ha anat bé, però madona ha mort’, sembrando sobre usted una más que duda razonable como profesional de la medicina, o tener un accidente, al segundo día de comenzar, por circular demasiado rápido siendo –haber sido- un profesional del volante…

Usted, amig@ lector@, tiene todo el derecho del mundo a pensar que su mundo hubiera podido ser diferente, pleno de éxito y reconocimiento pero -¿permiso Sr. Ernesto Sáenz de Buruaga?- , ’’¡así son las cosas y así se las hemos contado!’’

Es tan lícito pensar que su vida hubiera sido diferente -digamos mejor- de haber alcanzando ese sueño que le acompañó durante muchas noches como hilo conductor a conciliar el sueño, como, por otra parte, agradecer a la vida todo lo que ha puesto a tu servicio.

Y para terminar, si usted pertenece a este grupo de soñadores frustrados, miren a su derecha y observen al grupo de personas que se lamentan de sus desdichas, ahora haga lo mismo pero a su banda izquierda prestando atención a personas acuciadas por problemas parecidos al otro grupo…

Conclusión y moraleja: “Virgencita virgencita, por favor, que me quede como estoy”

Amén

¿También Mô es especial para usted?

Martes, Junio 20th, 2017

Supone para los mahoneses el icono que la Puerta de Alcalá para los madrileños, pero la ‘nuestra’ cobra un plus de interés puesto que sus curvas femeninas llaman la atención a más de uno… a más de uno que conversa con Mô, así se llama la sirenita que da la bienvenida a aquellos que arriban a la capital isleña por mar.

Sí, ha leído bien, conversan con ella, aunque no esperan respuesta, lógicamente, pero es terapéutico. Permítanme una maldad: Es fantástico el poder hablar con una ‘fémina’ sin correr el peligro de que será interrumpido repetitivamente y, cuestionado sea cual sea su exposición. Perdón chicas, lo siento… no lo haré más pero esta ocasión no la podía dejar pasar… (I’m sorry).

Bueno, el caso es que Mô aguanta estoicamente a todo el mundo y hay para todos los ¿gustos? Conversan, como digo, con ella, se confiesan, piropean, algún atrevido previa mirada a ambos lados para no ser descubierto, acaricia sus senos y, por supuesto, es objeto de deseo de artistas del lienzo y la imagen.

Desde cualquier ángulo, por inverosímil que pudiera parecer, pintores y/o fotógrafos parecen contorsionistas de cualquier circo que se precie, con el objeto de tomar no ‘una’, sino ‘la’ foto más interesante y atractiva que se pueda tomar, o el lienzo que refleje la luz tan variopinta que caracteriza la zona.

Permanece ahí en su atalaya para ser admirada y ella que lo sabe mantiene su alma como refleja su rostro, manteniendo la duda de si sufre una leve tristeza o por otra parte se alegra con una incipiente sonrisa.

Resumiendo, que Mô es nuestro otro ‘yo’ con el que conversamos todo el día, aquella amiga que respetas y puedes acudir a ella cuando el fuego quema tus tierras, aquella famosa –artista o actriz- que acepta hacerse una foto contigo -¿selfi?- que no te censurará jamás… creo sinceramente que podemos decir, y reconocer, que ‘’aceptamos a Mô como compañera y amiga’ –no como animal de compañía- … pero sin derecho a roce, eh? Que te conozco y sé lo que estás pensando, pecador.…