Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Bienvenidos al C.S.E.

martes, enero 16th, 2018

Cierta Navidad, hace algunos años de ello, ‘El clan…’ recibió una felicitación de un buen amigo que rezaba tal que ‘en unas fiestas tan entrañables como estas, es mi mayor deseo –decía el remitente- que junto a vuestros seres más queridos reine la paz, concordia, felicidad… en definitiva, todo aquello que están en vuestros sueños y que en ocasiones nos parece inalcanzable pero que en realidad está al alcance de vuestras manos se hagan realidad.’

Otro amigo (¿) de firme posicionado y sin tapujo alguno ubicado en la acera de enfrente –no busquen ni por asomo connotaciones homosexuales en la apreciación- autoperdonándose con media sonrisa sarcástica pero con mirada inquisidora nos lanzó, o torpedeó como prefieran, este proyectil: ‘¿Vosotros disfrutáis la Navidad bien o la padecéis en familia?’.

Qué dos maneras tan diferentes de enfocar las fiestas navideñas, ¿no les parece? Al primero le hicimos llegar nuestro agradecimiento a la vez que hacíamos extensivo para él y los suyos ese ‘caramull’ de bienintencionados deseos, mientras al segundo… este creemos que se vio contestando con un estruendoso silencioso cuya onda expansiva lo catapultó a la desaparición más fulminante jamás imaginada…

Sin embargo, ¿han reparado todos ustedes que hasta el momento sólo hemos hablado de sentimientos? Positivos o negativos, pero a fin de cuentas cosas inmateriales. Como recordarán, en nuestro último ‘Clan…’ conjugábamos el verbo consumir y hacíamos referencia a que abrimos la cartera el primero de enero para cerrarla el 31 de diciembre, pero que como la vida misma es cíclica, vuelta a empezar y el maldito billetero parece ser un imán con polos idénticos ante su hora de cierre como una tienda comercial y sí, han recordado correctamente: dos polos idénticos se repelen.

Si ustedes se quisieran unir a nuestra asociación, el Club del Soñador Esperanzado –por supuesto para los y las, faltarías más- caería en la cuenta de que vivimos soñando, despiertos porque controlamos, los sueños cuando dormimos cabalgan desbocados y son indomables, pero qué nos dicen de aquellos que están sometidos por las riendas que aflojamos o estiramos según nuestros deseos clasificados cuantitativa y cualitativamente.

Aunque igual que su creación hipotética, oficialidad pertinente y carnet oficioso, usted(es) pertenece(n) al club de aquellos que nos deseamos feliz cumpleaños u onomástica, feliz jornada, semana o fin de la misma, buenos días, tardes o noches, verano, fiestas patronales, casamiento y un largo etcétera en el que perfectamente cabe la Navidad, Papá Noel, el amigos invisible -¿Por qué no?- la noche vieja, la nueva, los Reyes Magos… todas estas celebraciones arden en deseos correctos, perfectos y armoniosos y como todos aquellas luces que se hacen visibles al final del oscuro túnel para mostrarnos el camino (¿)… aquel que hace material y convierte el deseo en regalos palpables y reales.

Por ese motivo, sea valiente y curse su afiliación al Club del Soñador Esperanzado (C.S.E) y se dará cuenta que el desear a los demás adquiere otra dimensión superior al recibir, a confirmar que donde se encuentre tu corazón ahí estará tu tesoro… seáis todos BIENENDOS AL CLUB.

Por cierto, en el grupo de sueños esperanzados también cabe el cupón de la ONCE, el cuponazo, la lotería del jueves y la del sábado, la primitiva, la bono loto, la lotería de navidad reconocida como El Gordo, la del Niño en enero…

Estas últimas líneas más que nada son para recordaros si cayerais de aquel noble bruto desbocado en el mar de los deseos, no nos importaría que os acodarais de nosotros ahora que habéis emproado mar adentro del mundo (real) del materialismo… Bueno, bueno, no se mosqueen con nosotros, a fin de cuenta no somos de piedra y la carne es débil (sobre todo si se trata de un buen chuletón o entrecote).

 

A nosotros los Reyes nos llegaron hace cinco y seis décadas

lunes, enero 8th, 2018

Fito y Niní, nuestros progenitores ambos dos ya fallecidos (QEPD), pusieron toneladas de interés en lo referente a la educación de la cual teníamos que ser objetos. Esta tarea mayoritariamente la desarrolló mi madre. Nuestro padre le llamaba la tía Nina, una mujer sin estudios pero alumna de la universidad de la vida donde sus evaluaciones brotaban los sobresalientes como denominador común.

Siempre valoramos de manera especial que esta solitud materna la utilizara como cordón umbilical con padre para hacer cómplice, partícipe y responsable desde la sombra de nuestra educación y de todo lo que nos ocurría. Lo bueno y también lo malo. Nuestro ‘viejo’ apostaba por la conversación ruda, dura, directa, te miraba muy seriamente con aquellos ojos azules verdosos o viceversa y una labia que ya la hubiera querido cualquier estudiante aventajado de aquellos entonces.

En la imagen la familia Ayala Garriga, un 24 de septiembre de 1967. De izquierda a derecha nuestro querido padre Rafa padre (QEPD), Tere, Rafa hijo, Carmen y nuestra querida madre Niní (QEPD) de Ayala, como a ella le hubiera gustado ser recordada.

Ya en el invierno de la vida de padre, mi madre nos dejó lamentablemente en su otoño particular, como diría un argentino, platicamos sobre aquel pasado y mientras nosotros los hijos no le tiramos en cara su método exagerado y muchas veces irracional punto de vista de los peligros de la vida, él reconocía este hecho que era serio pero que con sonrisa socarrona nos obligaba a pasar a otro tema. Madre, que conocía a padre como si lo hubiera parido, nos decía “cuidado con tu padre cuando ríe y se le infla la nariz”.

Padre y madre, madre y padre… menudas dos patas para este banco… solían decirnos. Mi madre todo lo responsabilizaba al Todopoderoso. “Tranquilos, poned el problema en manos de Dios y ya veréis maravillas”, y mientras padre rodeado de libros, escudriñándolos, devorándolos en busca de la verdad porque “ésta nos hará libres”, decía el viejo…

Sí, como cualquier de nosotros, nacieron en esto del vivir sin pdf o tutorial y ciertamente las miradas en ocasiones te taladraban el cerebro, pero sus abrazos eran millones de razones para conjugar el verbo amar. Por su parte padre podía agarrarse a las ínfimas posibilidades de que un meteorito si cayera en la faz de la tierra, nosotros teníamos aproximadamente entre 80 y 98% de posibilidades de que lo hiciera –mira tú qué casualidad- sobre nuestra cabecitas por cierto recién lavadas y peinadas. Pero todo ello quedaba declinado en la cuneta del recuerdo porque la alegría que demostraba cuando le visitabas y le faltaba tiempo para levantase para ofrecerte no sólo lo que tenía en la nevera y la alacena, incluso aquello que estaba dispuesto a ir a comprarlo a la India si se lo hubieras pedido.

El Clan de los Ayala existe porque el amor de dos personas cuyos pasado tortuoso sentenciaba cualquier atisbo de posibilidades de futuro pero que, como si de alquimistas se tratara, de la nada más adversa y preocupante transformaron en oro la historia más bella que jamás nos hubieran podido contar y sin embargo la vida, Dios, el triunfo final de la justicia, un poder que regenera, una fuerza del más allá o del más aquí, una promesa de amor y vida para aquellos que se postulan como hijos de Dios…

El Clan… agradece a quien corresponda que tuviera a bien hace entre cinco y seis décadas enviarnos a los mejores Reyes Magos que por mucho que nosotros hubiéramos dictado cómo se debían manifestar, elevó a la enésima potencia nuestras expectativas. Por este motivo, les deseamos a todos ustedes que los Reyes Magos de Oriente –del Corte Inglé, Toys’r’us, Zara…- les traigan todo lo que han pedido corregido y aumentado, a los críos más que a nadie… pero permítannos que le toquemos el corazón… ¿De acuerdo?

Si sus padres viven todavía, alégrense y abrácenlos con pasión y amor. En caso contrario, como nos sucede a los miembros de esta columna, no recuerden a sus progenitores con amargura porque se fueron. Recuerden los buenos momentos que se hicieron pasar los unos con los otros y sí, es cierto que se fueron y quién sabe si algún día volveremos a verlos, pero lo que es seguro, inapelable, real, y que pertenece a nuestra historia de vida existencial es que se nos dio la oportunidad de que fueran parte de nuestras y sus vidas. Y este es un detalle por el que si vale la pena echar un vistazo de vez en cuando al espejo retrovisor… de nuestra vida con nuestros particulares Reyes Magos.

Va por vosotros ‘papaíto piernas largas’ y ‘ la tía Nina’. Por cierto, si se os es permitido leer esta columna, deciros que nadie va pegando patadas a las bolsas de basura por la noche y que el ‘elvi-preli’, a pesar de ya no estar entre nosotros, continúa siendo el rey del rock’

Os quisimos, pervive en nosotros todo el cariño del mundo y jamás dejaremos de amaros, estéis donde estéis.

 

Conjugar el (maldito) verbo consumir

martes, diciembre 12th, 2017

Me gustaría tener unas palabritas, una conversación de tú a tú, con el que le dio por inventar el verbo ‘consumir’. Pero mira tú que fue pardillo el tío… dicen que el burro mata moscas con el rabo cuando se aburre, pero nos preguntamos ¿pero en qué estabas pensando, alma de cántaro? Nos dicen quienes dicen conocerle bien que va diciendo por ahí que exageramos y que el (maldito) verbo sólo le damos chance y lo conjugamos los meses de diciembre y enero. ¿Sabe lo que le diríamos si fructificara la cita, la hipotética reunión entre nosotros? Pues simple y llanamente que es un botarate de tres al cuarto, que su negligencia literaria que pretendía forrarse de gloria ha conseguido efectos diametralmente opuestos, de consecuencias devastadoras –sobre todo económicas- para la población mundial.

Lo cierto es que hoy ‘El Clan…’ se ha propuesto demostrarles que este infinitivo de ocho letras, cuando deciden confabulase en su contra es lo más parecido a un troyano cariñoso cual primer amor. Igualito que el demoníaco acné juvenil que luce su pareja a los 18, ora acné juvenil para 50 años más tarde simples y horrorosas verrugas… en fin, dejemos evidencias físicas de juventud o propias de la tercera edad y una vez explicado -¿lo entendieron, verdad?- qué sucede cuando nos iniciamos en esto del consumir, su onda expansiva, sus enormes y fatídicos efectos colaterales. Que no señores, que les decimos que no sólo consumimos + gastamos + despilfarramos en diciembre y en enero, sino también todo, todo, todo el año. Veamos…

DICIEMBRE: No voy yo a negar que junto al mes de enero porcentualmente y debido a comida/cena de empresas, amigo invisible, regalo de navidad y/o papá Noel, ropa de color negro tipo verano con el objeto (inútil) de no padecer frio ellas las ‘pollitas’, toda la noche tiritando pero luciendo modelo nuevo por supuesto, repetir el de antaño sería cometer el peor de los ‘fashion pecados’ mientras que los ‘pollitos’’ se han ido acostumbrada estrenar camisa nueva, traje del armario de papá con una posibilidad entre doscientos millones de que vuestras tallas sean coincidentes, pero te lo colocas aunque te deja un no sé qué de que el gordo y el flaco acaban de jugar un partido de fútbol y al finalizar se intercambian las camisetas. El adolescente termina su collage de vestimenta hurgando en el baúl del abuelo hasta que encuentra una pajarita datada de hace 115 años perfecta para la ocasión. Un consejo, limítese a leer, olvídese de echar cuentas.

ENERO.- Noches buena y vieja se despiden hasta la próxima, pero asoman por la puerta, comida de año nuevo, roscón de reyes, los reyes magos –quienes traen el género a las tiendas para que los padres… echen el resto- y un cambio en la alineación; Papá Noel deja su sitio a Sant Antoni… ¿Cómo dice? ¿Qué en su familia no hay ningún@ Antoni@? Haga el favor de revisar su agenda. Recuerde, le dijimos que no echara cuentas. ¿Y bien?

FEBRERO.- Después de haber pasado Navidades y Año Nuevo, Reyes y Sant Antoni sólo nos queda romper el cerdito. ¿Qué culpa tendrá el marrano ahorrativo? 14 de febrero San Valentín , día de los enamorados… aquí no cabe ‘hola , soy Edu, feliz navidad’, pero sí como anillo al dedo aquello de ‘Una joya es para siempre’… No lo repetiremos más… bloc de apuntes en el cajón, por favor. Gracias.

MARZO/ABRIL/MAYO.- El tercer, cuarto y quinto mes del calendario rivalizan entre ellos en celebraciones que siempre o nunca hemos sabido datar con certeza. Eso que el primer domingo tenga que coincidir con la luna divergente dirección estrella polar para celebrar san tal o que el cuarto lunes rebote dos veces a Marte previo reflejo lunar pero divergente para establecer una onomástica pues qué quieren que les digamos…a nosotros que nos den mascado casi como niño de pecho tal que 19 de marzo, día del padre y que se dejen de ecuaciones de segundo grado… lo intuyo en su cara, usted es de los de antaño, de los nuestros, ¿a que sí?

Marzo, abril y mayo suman 92 días para repartirse, por ejemplo, culto a la semana santa, a los padres que nos trajeron al mundo pero, diferentes según género –padre o madre- gustos y presupuesto, inversión para lucir palmito en el disfraz de carnaval a poder ser el más rebuscado de la fiesta algo asi como ‘‘de-caperucita-roja-del-bosque-pero-en-una-playa-y-además.de-color-verde-pistcacho-de-cuando-Marco-estuvo-a-pumto-de-encotrar-a-querida-mamá’’, sí hombre, de ese disfraz que absolutamente todos te dicen que con esa elección la has clavado, qué un 10 en originalidad, pero al final te matan con una disyuntiva inesperada y sorpresiva, además de forrase de gloria, ‘’¿Pero en realidad de qué vas disfrazad@? Sí, lo sabemos, una yugular que devorarías de un solo bocado, pero… Sin apuntar nada, absolutamente nada, pueden ir sacando la calculadora y ponerla a modo de pre calentamiento.

JUNIO/JULIO/AGOSTO Y TAMBIÉN CABE SEPTIEMBRE.- Como pueden observar todos ustedes, cuatro meses cuatro. Vayamos por partes como Jack el destripador. Junio trae, el 24, las fiestas de San Juan de Ciutadella, pórtico que abre al resto de fiestas patronales de la isla y como no te vas a perder ni una, con la excusa de la siempre cancioncilla repetitiva de que ‘¿Dónde son las próximas?… la próxima ronda la pago yo’… por la mitad Santa María de Agosto -¿Continúa con la cartera abierta, verdad?- pero quizás antes caiga, como quien no quiere la cosa, proyectado turné por San Fermín… para desembocar en septiembre que es un choque de emociones. ¿Por qué? Por un lado fiestas patronales de Mahón, por otra… por otra… ¿No huele el ambiente a gomas de borrar, lápices, bolígrafos…? La vuelta al ‘cole’ presenta credenciales, es una realidad. Limpie a conciencia la pantalla de la calculadora, va siendo hora de apuntar… OCTUBRE.- El décimo mes del calendario nos sirve a los padres para evaluar en qué materias necesitan clases de repaso sus dos retoños y, también estudiar cuales son las clases de refuerzo más conocidas como de repaso. No, no nos hemos olvidado elegir actividades extra escolares sencillas pero lejos de estar subvencionadas porque son pelín especiales: hípica, snipe, esgrima, balet… ah, se nos olvidaba… el invierno ha dicho aquí estoy yo porque he venido o lo que es lo mismo, inversión en adecuar armarios para ‘la canalla. Quedan ustedes autorizados a encender la calculadora, sólo para testarla. Venga, a ponerla en marcha, !Vamos, vamos¡

NOVIEMBRE.- Sinceramente, si a Joaquín Sabina le robaron abril, yo no denunciaría que me robaran noviembre. ¿Qué por qué? Un mes NO puede empezarlo con la celebración de muertes y santos. Venga hombre, no sería más grato celebrar el levantamiento de copas en la barra de bar, por ejemplo, premio a la mejor tasca –que no zasca- mejor tapa, mejor…¿Ya ha encendido la calculadora? Seguro que se ha descargado la batería solamente escuchando todo lo que le venía encima…

DICIEMBRE Y ENERO.- No, no les vamos a repetir lo que ya les hemos comentado al principio, circunstancias que no por ley pero sí por inercia, se repiten año tras año. Ya se sabe, hay que conjugar… perdón, queríamos decir ‘consumir’.

Por cierto. Infinitivo consumir, presente consumo, futuro simple consumiré, gerundio consumiendo para dejar (nos) al final con un esperado !!! PARTICIPIO CONSUMIDO ¡¡¡ Dicho sea de paso, todavía espero al inventor que como me castigaba ‘mestre Nito Llambias’ (QEPD), le iba a dar yo con aquella medicina, pero copiando el verbo cinco millones de veces. IVA aparte, por supuesto.

Hola, buenas, somos El Clan de los Ayala, ¡Feliz Navidad! (Este es un deseo DE CORAZÓN Y GRATIS, por supuesto, para TOD@S.

 

Déu ens doni millors vistes

viernes, septiembre 22nd, 2017

Mis queridas hermanas Carmen y Tere, en esta mañana soleada, que son las 9 horas y parece que en cualquier momento va a provocar una mutación por la cual dejaremos de ser personas físicas y pasaremos a ser charcos de agua –es decir, de sudor- esto tiene que ser el infierno.

– Vale, superado el trámite de la climatología. ¿Todos estamos bien?

Todos confirmamos este ‘tot va bé’, porque mejor es no ahondar demasiado…

– Pero bueno Rafa, ha parecido una entradilla para comunicarnos algo, ¿me equivoco?

– Primero, que me conocéis demasiado bien, y segundo, que tenemos que hablar de El Clan…

 Sí, es cierto, tenemos que hablar. Pero primero dinos una cosa, ¿en torno a qué o quién versará en el próximo capítulo?

– Dímelo tú, ¿qué se os ocurre que podría ser interesante?

– Mi opinión personal es que está saliendo muy bien. No sé, en verdad hay mucha gente que me pregunta de la veracidad de las historias. Creo que este guión de que te encuentras un amigo de la infancia y bla-bla-bla, te larga su rollo y tú luego los conviertes en una historia, una fábula, una leyenda urbana, un cuento chino, la verdad es que ‘mola’. Carmen, ¿tú cómo lo ves?

– Yo lo hubiera podido decir lo mismo que tú, más alto pero no más claro, por lo que, visto lo cual, ¿por qué cambiar de táctica?

– No sé yo si… bueno, la verdad es que ahora que recuerdo el otro día me encontré a Pepe Lienzos. ¿Recordáis a Pepe ‘gafotas’?, bueno, pues ese…

– Nosotras éramos amigas de sus hermanas, Magdita y Marieta, no hablaban por no ofender pero él era diametralmente lo contrario. Calladas, recatadas, parecían monjas de clausura y él… sí quiero recordar que era un poco ‘cansadet’…

– No te falla la memoria, porque ‘gafotas’ me paró que yo bajaba por Hannover y así de repente, a grito pelado, con la gente que nos miraba y no sabían si hablábamos o nos peleábamos. Un numero, tú, el cabrito de él, al grito de ‘Hola Ayala, no te acuerdas de mí o qué, Ayala?

– Hombre, pero si es ‘pepote gafotas’ en persona. ¿De dónde sales, qué fue de tu vida?

Posiblemente este haya sido el error más grave cometido en mis cinco décadas y pico de vida. Parecía aquel político que le contesta al periodista aquello de ‘Hombre, me alegro que me haga esa pregunta’.

– Venga Rafa, no exageres…

– De Hannover a mi casa, hora y media. Se le metió en la cabeza que tenía que acompañarme y tuve que claudicar. No os lo podéis imaginar, me contó al detalle lo que ha hecho, no ha podido hacer y lo que le hubiera gustado hacer, de forma metódica en cuanto situaciones personales, familiares y, además con un cronológico castrense, cronología meridiana.

– ¿Y cómo terminó la historia?

– Tranquilas, no lo maté pero cuando llegamos a mi casa hizo una intentona de querer subir, supongo que para explicarme si algo no me había quedado claro. Argumenté que la fisio estaba a punto de llegar y que ya continuaríamos hablando.

– Vale Rafa, un día de estos te llamo y hablamos, ¿vale? -me dijo.

– Entonces mi familia sabe que no estoy para nadie y cuando suena el teléfono, me erizo como un gato…

– Mal ‘rollito’ Rafa, tienes un buen problema porque la gente ésta que se enrolla y además tiene la costumbre de hacerte parar para que lo escuches bien o te va dando golpes en un hombro…

– Si me lo vuelvo a encontrar y se me ocurriera, por ejemplo, acabar con su vida… ¿Cuento con vosotras para que llevéis bocatas a la cárcel, vale?

– Tranquilo Rafa, Tere y yo vamos a encender unas velas para que te dé buen rollo y ahuyente los malos espíritus. ¿De acuerdo?

Mirad chicas, me bastaría con que ‘Déu me doni millores vistes’

– Amén

 

 

Manos arriba, esto es un atraco

miércoles, agosto 30th, 2017

Tengo un amigo de esos que sólo caben dentro de la relación que suele decirse que se encuentran en tu lista de los dedos de una mano. Pues bien, por motivos laborales y también, por qué no reconocerlo, por movernos en diferentes círculos de amistades, hace que cuando nos vemos de forma circunstancial el preludio es semejante a aquel cuyos hermanos emigraron a países diferentes y pueden pasar años hasta que vuelven a coincidir.

Sé que damos el espectáculo delante de la gente, pero ambos dos tarareábamos la misma canción, de Alaska por cierto: ‘A quién le importa lo que yo haga’. Pedro y yo vivíamos muy cerca cuando adolescentes, pasamos muchas horas en ambos domicilios, descubrimos a la par el mundo zoológico. Es decir, que los niños no los trae la cigüeña y que el ratoncito Pérez no había cursado odontología precisamente. También algo de geografía nocturna, dónde se encontraba Cala Llonga, Cala Rata… por supuesto, acompañados. Pero mira cómo son las cosas. El padre de Pedro se puso entre ceja y ceja que el chaval debía ir a la universidad en Barcelona y estudiar para, como decía el progenitor, ‘el día de mañana ser un hombre como Dios manda’.

Pedro, en multitud de ocasiones de nuestras conversaciones íntimas, me había reconocido su animadversión a la carrera que le habían designado, debía continuar la tradición familiar, y ser arquitecto. Era un muy buen estudiante y coronó la carrera para júbilo familiar y él, por inercia, trabaja de arquitecto. Claro, demasiados años estudiando y luego trabajando, hacía que nuestros encuentros se tradujeran a Navidad, Semana Santa, verano y vuelve a la Navidad. Eso sí, siempre quedábamos para tomar un café y estas últimas fechas teníamos más motivos que nunca para ponernos al día puesto que Pedro había decidido junto a su familia catalana –mujer y dos hijos- fijar su residencia en Menorca. No pude disimular mi sorpresa a caballo de lo inesperado y lo deseado. Ahora, podríamos los dos ‘’arreglar el mundo’’ con un buen café como ‘animal de compañía’.

– Sí Rafa, te llamaré un día de estos y nos ponemos al día, pero será la próxima semana o el mes que viene, ¿vale?

– Claro, Pedro, y si te puedo echar una mano en algo me lo dices, pero… fíjate, tenemos un bar a dos metros y oigo una música que dice ‘ojalá que llueva café en el campo’… Es una invitación en toda regla, ¿no?

– Llego justo de tiempo a una reunión pero… qué hostias, uno de rapidito, ¿vale?

– De acuerdo pero invito yo.

Paradójicamente, ninguno de los dos tomamos café. Se acercó el camarero y ambos optamos por algo fresco.

-Nos pondrá, por favor, una cola ‘zero’ y un granizado de limón.

Mientras el camarero prepara los refrescos, Pedro y yo trivializamos hasta que nos sirven, muy amablemente por cierto.

– Disculpe joven, si es tan amable, cóbreme que tenemos un poco de prisa.

– Faltaría más caballero. Mire usted, cola zero y granizado (suena el teclado del ordenador y la consecuente nota impresa)… Caballero serán 5,50 … 5,50 euros por favor…

– Muy bien, aquí tiene… 6 euros.

El camarero se dirige hacia la caja y sin perder su amabilidad…

– Caballero, aquí tiene su cambio, 50 céntimos, muchas gracias.

– Gracias a usted pero, por cierto me permite una pregunta.

– Si tengo respuestas para ellas, no tenga dudas que las contestaré

– ¿Cuántas personas se han quejado de los precios que ustedes aplican?

– Si le digo la verdad usted no es el primero… mucha gente se ha quejado de los precios que tenemos, pero…

– No se preocupe, usted es un grumete y el capitán de navío sólo se ocupa de recoger la bolsa del tesoro –que se encuentra en una isla pero no está escondido- y a esperar al próximo abordaje y no, por favor no me conteste, que ya veo que usted será incapaz de hablar mal de la mano que le da de comer. Muchas gracias.

Al salir del local, Pedro, que conoce bien de qué pie cojeo, me lanza un ‘qué, carnaza para tu próximo escrito, ¿no?’

– Me conoces demasiado bien para saber que no perderé la oportunidad de denunciar este ‘manos arriba, esto es un atraco’… No me importan las mil de las antiguas pesetas que nos ha costado una cola zero y un granizado. Lo que realmente me jode es que después en prensa y radio, nuestros políticos se rasgan las vestiduras por si campos de golf o turismo rural… señores políticos del Consell, del Fomento, del organismo, ONG, o asociación que sea, entérense que la casa no se construye por el techo.

Es igual el turismo que nos visite, del nivel económico al que pertenecen pero a nadie –local o foráneo- le gusta cuando consume en el centro de Mahón una cola zero y un granizado, pide la cuenta y le contesten ‘manos arriba, esto es un atraco’… son 5,50 euros. Ah, por cierto, 5,50 euros sin romper nada, ¿eh?

 

 

Cuando Carlos Roca sintonizó Onda Zulú

viernes, agosto 25th, 2017

Circula en el entorno del mundo periodístico la leyenda urbana que sentencia que ‘un periodista no puede ser noticia’. Es una apreciación que, de ser cierta, no me posicionaría en respetarla porque un redactor puede escribir un libro, salvar a una persona a punto de ahogarse en la playa, ser objeto de un homenaje público… ¿Acaso alguno de estos tres supuesto desmerece ser noticia?

Carlos Roca, periodista radiofónico nacido en Cartagena, dni cincuentón, felizmente casado, padre, aterrizó un día en Menorca y se enamoró de la isla, también de alguna que otra curva femenina que pronto le descolgó el ‘sambenito’ de ‘soltero de oro’ .Y como estos lodos trajeron estos barros, o viceversa, la relación echo raíces, descendencia que no hizo otra cosa que apuntalar sus vidas en común con el día a día.

Existe en el periodista radiofónico otra vida que compagina con la profesional. Carlos Roca ha desplegado, con el paso de los años, su faceta de escritor. Empleado de Antena 3 asume la dirección de Onda Cero en Murcia, se convierte en especialista en la historia de África del sur. Cualitativa y cuantitativamente publica primero artículos y más tarde libros en torno a guerras coloniales africanas sumergiéndose en conflictos y grandes batallas.

De su puño y letra ven la luz las ediciones Sangre de Valientes (2006), Rorke’s Drift, la inmortal batalla anglo-zulú y La auténtica historia de las Minas del Rey Salomón (2010), El último Napoleón (2011), En la calle (2014), Boers (2015) para desembocar en su obra final –actual, mejor apreciado- que lleva como título Zulú, de Editorial Actas

De ésta, el resultado de la redacción de Zulú, concentra su punto neurálgico –asi avanza la contra portada del libro- en un pueblo de ‘’guerreros feroces y temerarios (1808/1908) que llenaron de pavor el corazón del hombre blanco en el cono sur de África: Los Zulús’’.

En El ejército Zulú, Carlos detalla de forma concisa al pueblo pacífico que se convierte en la máquina ‘más poderosa de guerra’, la nación de pastores le catapultó como protagonistas más célebres que el mundo haya podido conocer. La misma fuente pone especial énfasis en que el autor centre su atención en matices de vital importancia tales como ‘táctica, enfrentamientos, armamento, sus batallas más sangrientas… para girar en torno a lo que les da sentido e identidad; El ejército Zulú’.

Carlos encabeza lo que podríamos concretar dentro del ámbito ‘Factoría Roca’, que junto a sus hijos dominan la comunicación desde atalayas diferentes. Por otro lado, Carlos Roca tiene otra vertiente –una más y van…- en la que lidera como pastor evangelista la iglesia ubicada en Murcia, aunque en sus visitas en Semana Santa y vacaciones estivales, participa en los sermones de la iglesia de Mahón junto a su compañero en este sentido personal y espiritual, Jesús Jusué.

La brillante carrera profesional y también personal, ambas entendidas por el propio Carlos Roca como ‘bendiciones’ y su arraigamiento a Menorca en general y Mahón en concreto, le brindó el privilegio de ser el pregonero de las Fiestas de Gracia 2014, un momento que brilla especialmente en su historia de vida y que le será muy difícil olvidar.

Aprovechando el juego de palabras que nos ofrece este periodista de la radio, vuelca sus escritos en libros donde adquieren protagonismo guerreros ancestrales y ubica al lector en el epicentro de su relato. Carlos lo vive como en primera persona y de esta manera hace que la existencia de cualquiera de los protagonistas de la tribu, te transporte a ser uno más, a asumir el rol a asumir en primera persona su preparación para el cuerpo a cuerpo y barajando conceptos, matices y palabras de de un lado a otro y de arriba abajo, aterrizas planeando en una conclusión: Carlos Roca ha sintonizado Onda Zulú… ‘sintonizado’ en diferentes librerías. Aconsejamos su lectura.

 

El abuelo un día…

martes, agosto 22nd, 2017

Cuando me siento para charlar conmigo y decido recordar historias del pasado, me asusto, no por el contenido, que no son películas de miedo o terror… este pánico descafeinado es equivalente a lo que siente una persona cuando empiezan a otorgarle homenajes. Es decir, los años van pasando y los cumpleaños se suceden uno tras otro… o lo que es lo mismo, ‘’tornem vells’.

La época de juventud es aquella que además de estudiar, sueles encontrarte con tus amigos para olvidarte de libros, escuelas y profesores. La pandilla, en general, tiene como denominador común con las otras un lugar de encuentro que veneran y encumbran como si de su segundo domicilio se tratara. Unos le llaman
‘soterrani’, otros ‘àtic’, o también ‘ associació’ y no falta quien habla de ‘club’ o en el mejor de los casos ‘ magatzem’.

Recupero el principio del artículo para poner en marcha la máquina del tiempo y retrocedo varias décadas atrás. Yo era muy pequeño y me acoplaba con mis hermanas, las otras componentes de El Clan… Carmen y Tere, y yo desde mi singular atalaya observaba cosas, muchas cosas, pero esas cosas eran diferentes a las que podían reclamar su atención femenina.

Por ejemplarizar, un día irrumpió un señor por las inmediaciones de nuestro ‘soterrani’. Era un hombre bien vestido, extranjero, no hablaba con nadie, se limitaba a pasar horas enteras en un banco del parque y, también, consumía un té con leche en el bar de Pepe.

En un pueblo cuando todavía era pequeño, prevalecían los sobrenombres para identificar a los nativos, como por ejemplo los Garriga éramos de ‘Can Terrasa’, al jugador de fútbol Timoner se le reconocía como ‘Toto’ (QEPD) y así uno tras otro… por lo que sin prisas pero sin pausas, al nuevo abuelo de la zona se le bautizó como el ‘kayser alemán’.

Y claro, como en todo lugar pequeño, donde el boca a boca tiene mayor patente de corso que la radio, prensa o televisión, comenzó a alimentar la rumorología con matices que sólo cabían en mentes malpensantes y cizañeras para intentar desestabilizar al bueno del abuelo que no hablaba por no ofender.

Escuché escondido para no ser descubierto tras unas cajas del almacén del garito, cómo los ‘atletas de la barra del bar’ desmenuzaban al nuevo y veterano vecino.

Según esos ‘deportistas’ se trataba de un alemán en busca y captura por su participación en el genocidio nazi. El teutón respondía al nombre de Helmut Geyser, aparecía y desaparecía de cada pueblo donde residía con facilidad porque asociaciones de judíos andaban tras su pista con el objeto de llevar a cabo venganza y juicio… podría continuar porque luego entraron en concreciones impensables.

Por aquel entonces mi dni rozaba la docena de cumpleaños. Jugábamos a fútbol y un balón mal despejado por el ‘patata’ de Jorge fue a parar a los pies de ¿Helmut? Como yo era el más cercano, me dirigí a él con valentía inesperada por mí mismo.

– Sr. Helmut, ¿sería tan amable de devolvernos el balón? Por favor.

– ¿Sr. Helmut… Sr. Helmut? ¿Quién te ha dicho que soy el Sr. Helmut?

– Todos lo dicen en el bar. Dicen que usted es alemán, de un pueblo (¿) llamado Gestapo y que está huyendo?

– ¿Alemán… Gestapo… huyendo? Me gustaría saber dónde proyectan esta película, ¿sabes?

-Sr. Helmut, ¿me devuelve la pelota, por favor?

– Claro,hombre, aquí la tienes y hazme un favor. Informa a los que quieran oírlo, que mi nombre es Maykel Trevor, soy jubilado inglés y fui panadero… Ah, y si alguien desea saber algo de mi historia de vida laboral o personal, aquí los espero.

– Perdone sr. Helmut… perdón señor Maykel, la pelota, por favor…vla pelota.

– Recuerda el trato que hemos firmado.

– Se lo prometo.

Pasaron los días y me presenté en el bar. Expliqué mi conversación con el Sr. Maykel. El abuelo inglés un día… dejó de ser noticia y punto neurálgico de suposiciones y suspicacias. Había dejado de ser ‘carne de cañón’ y ya carecía de interés para los ‘deportistas ‘de la barra del bar’. Así fueron las cosas –si la memoria no me falla- y así las hemos fabulado para todos ustedes.

Moraleja, si tienes dudas, consulta y no intentes fomentar las cosas que no conoces de primera mano mano. Es un aviso para navegantes.

 

No declines jamás tomar un café

jueves, agosto 10th, 2017

La vida, la existencia humana en este valle de lágrimas, desdichas, fracasos, enfermedades, envidias, odios, celos, calamidades y así un largo y completo pack de oferta de malandanzas, a pesar de todo ello, es previsible suponer que no las padeces todas ellas juntas. Muchas veces aglutinamos dos o tres de las relacionadas, sumadas a otras tantas incipientes… muchas veces, como decimos, parecería que te ha mirado ‘un tuerto’, ‘han encendido velas negras’ o ‘te han echado mal de ojo’. Te sientas a meditar y tal que hizo un peregrino con Jesús, le preguntó que quién había pecado, si sus padres, hermanos o él mismo, refiriéndose a un ciego que se encontraba junto a ellos y escuchaba con atención. Jesús, tranquilamente, le argumentó con sabiduría celestial que ‘no pecó nadie. Este hombre es así para que las obras se manifiesten en él’. Si no recuerdo mal, Jesús sanó al ciego.

Muchas veces, demasiadas ocasiones la vida nos zarandea, nos mete el miedo en el cuerpo y parece que además de habernos metido en medio de un huracán que además no tiene previsible un final feliz, parece habernos abandonado.

Puede parecer que estamos siendo negativos pero siempre, pase lo que pase, por muy oscuro que sea el lienzo que protagonizamos… pero siempre –o al menos eso intentaremos- seremos conscientes de que al día siguiente saldrá el sol, que ya queda menos para cambiar la tónica que intenta imponerse y lo hacemos porque somos –queremos ser- conscientes de que debe imperar el triunfo final de la justicia.

El otro día me encontré con Javier. Un tío guapo, mujeriego, amante del buen vivir. Sabía que andaba en Madrid viviendo ‘días de rosas y vino’. Pero alguien –no recuerdo quién- me había advertido del lamentable momento que estaba viviendo.

Escuché cómo alguien me llamaba y me giré para atender con educación a aquella persona que demandaba algo de mí. Me saludó con su voz temblorosa y se dio a re-conocer. Aquella imagen me impresionó. Ya no era guapo, supongo que tampoco mujeriego, y mucho menos amante de buen vivir. Tampoco vivía en Madrid.

Intenté ser positivo, no decirle la imagen de derrota que llevaba escrita en su rostro. Me explico en minutos que había sido engañado y traicionado por amigos y su propia esposa y que se encontraba en Menorca –palabras literales- “para despedirme de la familia y de los amigos’’. No importaba que preguntara porque todas las cuestiones que hubiera podido interrogar, él solito las iba exponiendo paso a paso.

Javier pensaba –estaba seguro- que visto el rumbo que había tomado su vida este último año, su presencia en la isla era testimonial. O sea, predecía que tenía los días contados. ‘Estoy sentenciado, Rafa –me dijo- los médicos me han dado entre ocho meses a lo más un año’’ Al principio intenté inyectarle una dosis de positivismo, de que se podía tratar de un error del diagnóstico, le pregunté si había consultado una asegunda opción.

Me miró muy fijamente a los ojos y me dijo…

– Rafa tranquilo… sólo voy a morir.

No es que tirara la toalla, lo que ocurría es que lo vi tan conformado y tan seguro de su futuro inmediato que lo único que se me ocurrió fue muy frívolo, ante esas circunstancias, pero más tarde me alegré de aquella decisión. En ocasiones –lo decimos por experiencia- invitar o recibir la oferta de un café puede condenarte la vida. Yo tuve la suerte de poder tomar un café, el último, con javer y asi, tuve la oportunidad de despedirme de él. Un café cargado de recuerdos, de sentimientos, de mujeres, de política…de todo. Luego nos abrazamos y los dos nos fuimos llorando.

– Adiós Javer.

– Adiós Rafa y hazme un favor, cuídate

– Le dije adiós con la mano y lo vi por última vez. Luego me enteré que, efectivamente, había fallecido, que en paz descanse.

No es un consejo -‘El clan…’ no nació para este menester- pero si alguien de su entorno le invita a tomar café, no decline la oferta, podría suceder que esa persona sigilosamente deseara hacerle partícipe de una intimidad porque le tiene a usted en la carpeta de ‘amigos desde siempre’ y entonces usted tenga que abrir la suya: ‘Amigos con los que se me escapó la posibilidad de tomarme nuestro último café. Recuerde, no decline jamás tomar un café… sea quien sea quien se lo ofrezca.

 

 

Emoticones, ¿otro cáncer de la comunicación?

viernes, agosto 4th, 2017

Si de forma mental retrocedemos algunas décadas atrás –no se corte, oiga, incluso alguna más-, recordará las dificultades que tenían que padecer los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos sobre todo aquello que tiene que ver con la comunicación. Sabemos de ello porque bien nuestros padres bien nuestros abuelos se han encargado, en postres navideños o fiestas de guardar, de poner sobre la mesa disimuladamente aquel goteo de reminiscencias de las ‘’històries de quan la reina anava en bicicleta’’ .

Nosotros recordamos, por ejemplo, las veces que habían realizado el trayecto Mahón-Cala Mezquida-Mahón o lo mismo pero con Es Grau, por supuesto trayectos realizados con el coche de San Fernando, ‘’un trozo a pie y el otro, andando’’ Ahora recuerdo más… también Punta Prima.

La modernidad, la imparable evolución de la conciencia humana, la innata obsesión por no ser uno de los mejores, sino el mejor, ha hecho posible que hoy en día todos los caminos nos conduzcan irremediablemente a Roma, por lo que, por lo civil o bien por lo militar, ustedes pueden comunicarse en bicicleta, moto, coche, autobús, tren, barco, avión… más caro o barato, con complicadas piruetas en ocasiones para llegar al objetivo, pero el caso es que estamos comunicados.

Pero, ¿qué nos dicen del aspecto de la otra comunicación? Sí, en efecto aquella que notifica, certifica, avisa, informa, declara dentro de un marco lógico entre dos personas, una conversación en el bar, un encuentro impensable a medio camino a casa, una llamada telefónica, una cita concertada o a ciegas… situaciones que han ido menguando merced al coco ‘Internet’ y todo lo que lleva de negativo –que hay mucho de positivo-, como los mensajes, chats y ahora también los móviles, teléfonos que llevan incorporado servicio denominado ‘whatsapp’, que comprende mensajería escrita, de audio y también por vídeo del propio teléfono.

Y como las circunstancias nacen y evolucionan, resulta que los entendidos se preguntan si la “representación de una expresión facial que se utiliza en los mensajes electrónicos para aludir al estado de ánimo del remitente’’, definición aproximada de emoticono , puede con su utilización masiva empobrecer el lenguaje o bien pueda suponer una ventaja en la comunicación,

Entre que en los mensajes de texto se intenta economizar el mayor número de letras posibles (X significa por, XA es para, TQ es te quiero…) la inclusión de emoticones que cuentan con todos estados de ánimo posibles –e imposibles- son condimentos que unidos a la cantidad de horas que nos encontramos ‘solos’, o comunicándonos (¿) por medio de las redes sociales… ¿Qué beneficios nos aporta?

Llegados a este punto de incomunicación pero a la vez hiper comunicada, aquellas disyuntivas existenciales cobran mayor vigencia ante el presente/futuro que se nos avecina. ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿A dónde me dirijo? Uf, no queremos ni pensarlo…

Un supuesto: ¿Se imaginan por un instante a don Miguel de Cervantes escribiendo “El Quijote” a base de escamotear letras y con un amplio abanico de emoticones…? Lo sentimos pero a nosotros que nos den los molinos enteros, po_fa, ¿vale?

Así son las cosas y así…

lunes, julio 24th, 2017

La caída sucesiva de hojas del calendario se ha convertido en un circuito de fórmula-1 cuyos intrépidos competidores nos dejamos llevar por vientos huracanados del quehacer diario a golpe de agenda enlatada y a punto de reventar. Aunque parezca el símil exagerado, los días, meses y años abren sus codos entre ellos por dirimir un ganador imposible en esta carrera cruel llamada vida, por lucir medalla de un honor que plantea dudas razonables

Apenas dejamos de saborear el manantial que ofrece el pezón materno y la aborigen escolar en clave de exámenes, y encargos lectivos para complementar estudios nos ubican en EGB, BUP, COU O ESO junto a la que será nuestra pareja oficial –o con derecho a roce- el resto de la vida. No busque otro motivo porque, efectivamente, quien le ha despertado es Joan, el retoño que en cuna no pretende incordiar pero llora y esto se apacigua con el binomio cambiar paquete + biberón.

Puede repetir estas líneas anteriores. Sólo cambie a Joan por Toñi… el segundo retoño fruto de aquellos roces, con licencia, por supuesto.

Adivinanza. ‘Eres’ y regulaciones con repetición, despidos improcedentes, contratos basura te llevan a turnos de tres cifras mínimo, listas cual serpiente multicolor, fichar cada 28 días como si de una menstruación sinfín, dolorosa e inoportuna se tratara… lo que tiene el rey en la panza (para ti) es un carnet de desempleado modelo ‘vip’ porque tú te lo has ganado trabajando sábados, domingos, fiestas religiosas, ateas y agnósticas, madrugadas, por supuesto sin las fiestas de final de curso de Joan y Toñi.

Recuerdas encolerizado las risas a cuenta de las burradas del jefe y las explicaciones de un joven, sobrino del jefe, por cierto, sobre unas presentaciones que hablan de fórmulas, objetivos antagónicos a esa realidad callejera, que es la correcta y que tú conoces al dedillo. Sin embargo, tu experiencia te refresca la memoria ante el final de la película pero que en la última diapositiva puede leerse ‘Sr. Pons, hemos de hablar, le esperamos en dirección’. Desengáñese, esta todo hablado… el sobrino ha trabajado a conciencia en esas tuberías que usted no le preocupaban pero a la postre han supuesto su defunción laboral.

La década siguiente eres notario de la licenciatura de las carreras de Joan y Toñi, dos parados más realizando reparto de pizzas o cultivando bíceps con la bandeja de camarero, respetable pero una carrera merece pódium, ¿No? Y es entonces cuando tus hijos son apariciones puntuales –dinero, coche…-, rondas la complicada cincuentena, edad perfecta para la depresión y además, sin trabajo. Pero tu singular existencia sufre un revés de resultados 9 sobre la escala de Richter: Tu mujer te plantea el divorcio porque, según su maestro zen, el ojo que todo lo ve en la puerta7 (¿) del firmamento cósmico le ha revelado que necesita encontrar espacio vital, su alma gemela….y acabas solo, de alquiler por ahí porque la separación te obligó a entregar media casa que aportaste al matrimonio, una herencia centenaria pero, ya se sabe… el zen, el espacio vital….

Entonces te sientas a reflexionar en el sofá de segunda mano, armatoste que compraste para el piso de alquiler, pero lo tienes que hacer de lado porque tu ojo zen, el ojete sensible, está harto de que entren y salgan sin miramientos y por costumbre pero te das cuenta de que ya no te molesta, no… lo que te jode es sentir que el que ha dejado de tener espacios –vitales y esotéricos- eres tú… y eso duele en el alma como si te abrieran canal… de norte a sur o viceversa, como prefieran.

Y dicho lo cual la pregunta del millón de euros se presenta sola: Ante tanto disparate, que la realidad supera la ficción en más de una situación… ¿Qué mortal puede tener fe? Y, lo que todavía es más cruel: de tenerla, ¿cómo explicas tanta barbaridad?

El Clan… a través de esta columna de opinión celebraría con cava si la ciencia encontrara el antídoto, la vacuna, la pastilla, el sobre granulado, el jarabe, llegado el caso la lavativa o el supositorio que erradicara TOTALMENTE EL CÁNCER. Pero, por favor, rogamos encarecidamente que luego se pongan con la CORDURA… la sabiduría, con el objeto de acabar con la violencia de género, la prudencia de respetar a los animales y por supuesto a nuestros semejantes, el juicio de no juzgar a nadie para no ser juzgados nosotros, la sensatez de evitar la gula, discreción y no demostrar opulencia, seso para discernir entre el bien y el mal, reflexivo a la hora de analizar el camino andado, el que tomamos y al que llegaremos… digamos que El Clan ha escrito nuestra particular carta a Papa Noel, con C.C. a los Tres Reyes Magos… y por si acaso, también a Aladino… ¿Quién sabe?