29110, el Gordo de Navidad

Octubre 11th, 2016

Vamos a ver. Levantad la mano todos aquellos que no han soñado –despiertos también vale- alguna vez tener la premonición de que conocen qué número será el agraciado en el Gordo de Navidad. Ya podéis bajar la mano… todos.

El sueño que más anhelamos los humanos, estadísticas en mano, es la posibilidad de poder volar cual ave libre al son del viento. Después se relacionan los conformistas que creen imposible que les toque el Gordo que compran porque en el hipotético caso de que saliera su número del bombo, ‘ayudaría a tapar agujeros’ y los conformistas ambiciosos, ‘bueno… y si además me dejara un rinconcito’.

ayala

Los negativos compran por inercia, porque lo hace la familia y su círculo de amistades, pero en menos de medio minuto te largan una conferencia estadística pormenorizada que llegas incluso a creer que la bola con tu número se ha enganchado con los hierros del bombo y jamás saldrán por el canalillo. Los muy negativos creen que no les tocará jamás, pero éstos tienen una razón consistente y sólida: No compran.

Pero lo mejor de todo lo encuentras entre los asiduos, no por su alta y elevada apuesta al optimismo superlativo hasta su enésima potencia, sino por los motivos que les abduce un puesto de lotería y a seleccionar un número en concreto.

El abanico de posibilidades es tan amplio y complejo que necesitaríamos 150 ‘clanes…’ para explicarlo. Veamos. Las terminaciones, 13 es la más demandada pero el Gordo jamás acabó en esta controvertida cifra de la mala/buena suerte. Los impares 3, 7 –cifra de la buena suerte- y 9 figuran en el ‘top ten’ .

En cuanto al número completo, no existe el maniático tipo. La selección puede girar en torno a fechas de nacimiento propias, hijos, aniversarios, efemérides sociales concretas como la abdicación de Juan Carlos I (02614), la proclamación de Felipe VI (19614), la del Papa Francisco (13113) y, por supuesto gestas deportivas tales como el At. Madrid es campeón de Liga (17514), el Real Madrid conquista su décima Champions (24514), el Sevilla fue campeón de la Europa League (27515), la quinta Champions del FC Barcelona (60615)… aunque también podemos encontrar al infatigable buscador del mítico e imposible ganador, el 00000. ¿Dije imposible?

En fin y resumiendo, que, manías aparte, sin tener en cuenta premoniciones, sueños, videncias ni nada que se le parezca, la apuesta de esta sección, es la del número 29110. Es lógico y lícito que se pregunten el porqué de esta elección. Por unanimidad este ‘Clan…’ apuesta por el 29 de enero de 2010 porque esa fecha, y no otra cualquiera, nació ‘El Clan de los Ayala’ en las páginas digitales de menorca.info. Puede que no trague como motivo para el envite, pero no nos podrán negar que es un orgullo… gracias por entenderlo.

 

¿Por qué tuneamos la realidad?

Octubre 7th, 2016

Me consta que alguna vez han reparado en el detalle y la verdad, cada vez que me ‘enfrento’ a una de ellas me gustaría intervenir y dinamitar el comentario. Les pondremos en situación.

Dos personas, me es completamente igual que sean del mismo género que cruzados, están dialogando tranquilamente en el Patio del Claustro del Carmen –por ubicarlos en algún sitio-, cuando de repente se produce esta conversación:

PERSONA 1.- Oye chico, hace un montón de tiempo que no veo a tu hija. ¿Qué se hizo de ella?¿Estudia o trabaja?¿Por dónde anda?¿Cursó carrera, verdad? Si es que tu Clara era muy aplicada y buena niña… un amor.

PERSONA 2. Estudió en Barcelona, se sacó la carrera de periodismo. La verdad es que al principio ejerció, pero hoy en día es ama de casa… contrajo matrimonio con un doctor, un cardiólogo que es una eminencia en toda Europa, vienen de todas partes del mundo para ser visitados por él. Algo fuera de serie, imparte cursos, realiza charlas, escribe en medios del gremio… dime, y tu hijo qué, ¿también curso carrera, no?

PERSONA 1.- Sí sí, claro que sí, por supuesto. Como Clara, pero por la Complutense de Madrid, se licenció en periodismo pero también en audiovisuales y publicidad. No te puedes imaginar el trabajo que tiene, las ofertas se le amontonan en su despacho…

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Pero lo bueno del caso es que, como lo más castigado es la lengua, ellos mismos terminan por ponerse en evidencia. La conversación culmina tal que asi.

PERSONA 1.- Por cierto, ese cardiólogo tan importante famoso que se casó con Clara, ¿cómo se llama y en qué hospital trabaja?

PERSONA 2.- Bueno, en realidad ahora no trabaja porque decidió personalmente tomarse un año sabático y organizarse ante tantas obligaciones colaterales de su especialidad, lo que te dije de las charlas y cursos, demasiadas obligaciones…¿Su nombre? Fernández, doctor Álvaro Fernández, seguro que has oído hablar de él…

Persona 1.- Así, ahora mismo no me suena…

Persona 2.- Sí, hombre, ha salido muchas veces en la ‘tele’… pero dime, y Pedro, ¿qué trabajos ha realizado?

PERSONA 1.- Ha colaborado con diferentes diarios de tirada nacional, en varios digitales… pero ahora ha apostado por los ’cortos cinematográficos’, se lo rifan, tú…¿Has oído hablar de cortos como ‘El gato que maullaba a los ratones colorados’?, también ha trabajado en el ‘El asesino que mataba sólo los días impares’…ah, y el mejor de todos, ‘Mamá, me he comido a papá porque le olían los pies’… yo creo que ya mismo le ofrecen trabajar en Hollywood…

La historia se repite una y otra vez con diferentes ‘perros pero con los mismos collares’. Su hija no puede estar casada con un doctor sin empleo actualmente, su hijo no puede agarrase a las colaboraciones periodísticas que pueda o en cortos que le permiten productoras alternativas. ¿Por qué nos empeñamos en tunear la realidad? Al final se atrapa primero a un tuneador que a un cojo, ¿o no?

Cuando alguien nos viene con el cuento de las eminencias, latigazos de ‘no tiene competencia’, ‘se lo rifan’ o cualquier otra milonga elitista, créanos, póngalo en cuarenta o, llegado el caso, divídalo entre cuatro o cinco y además réstele cuarto y mitad. Así y todo, estarán exagerando.

Podéis estar tranquilos, anuncian el fin del mundo

Agosto 4th, 2016

Reunión de urgencia de ‘El Clan…’ Un único punto en el orden del día: Hace semanas que no escribimos nada. Nos miramos los tres como diciendo ‘a mí que me registren’. Pues sí, nos tenemos que registrar y buscar ideas porque el día menos pensado al ‘boss’  se le acaba la paciencia y nos manda a casa sin pasar por la casilla de salida.

Expongo la situación y Carmen saluda a un jubilado que se interesa por su recién intervenida rodilla derecha –aprovecha para agradecer las muestras de cariño y comunicar su paulatina recuperación-, a Tere le suena el móvil y contesta. Las dos inician sus respectivas charlas de la misma manera: ‘Al principio, Dios creó los cielos y la tierra…’, la cual cosa me hace suponer que hasta que Noé no pase por delante del bar con su arca, puedo tirarme décadas esperando a que acaben sus parlamentos.

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Como si hay algo que me sobra es tiempo, desenfundo móvil para repasar la munición. No me quejo, sólo tengo 6 ‘wassapp’. Justo cuando voy a abril la carpeta, alguien que no (re) conozco interrumpe por sorpresa y solicita de mi atención…

.- Rafa…¿Eres Rafa, verdad… Rafa Ayala? ¿Me equivoco?

Odio cuando alguien requiere de mi atención y no lo (re) conozco o se me ha olvidado su nombre. Intento romper una situación que me incomoda de salida con una pirueta verbal aprendida para estos menesteres e inesperados…

.- La verdad es que no recuerdo tu nombre pero…estudiamos juntos, ¿verdad? ¿La Salle?…¿O fue en el Ramis?… Lo siento, intento retroceder al pasado pero no te veo y, además, he acabado todos los comodines que me quedaban así que…dispara.

.- Soy ‘Agapito’… bueno ‘Agapito’ me llamabais todos pero mi verdadero nombre es…

.- Francisco Martínez, Paco para los amigos… En ocasiones una canción, un olor, un mote o cualquier detalle insignificante hace que se produzca una chispa en la azotea y se encienda no sólo el patio, la calle entera se ilumina…¿Qué ha sido de tu vida, amigo Paco?

.- Me has sorprendido, no esperaba que me descubrieras tan rápido…¿Mi vida? Aquí en Mahón vivía con mi padre y al morir éste, metí en la maleta cuatro cosas y me trasladé a la península, concretamente a Madrid. También como mi padre he sido bedel de un instituto y ahora me planteé venir a veranear…¡¡¡Cómo ha cambiado Mahón y Menorca en general!!!

.- Mahón y Menorca han ‘engordado’, están por encima del peso ideal y ahora es difícil pautar una dieta, ¿sabes?

.- Lástima, lo siento porque aquella tranquila isla de la década de los sesenta era idílica… he visto algunos antiguos alumnos lasalianos, charlé con ellos, les comuniqué la verdadera razón que me ha traído a Menorca porque no quiero que les coja por sorpresa…

.- ¿Sorpresa?¿A qué te refieres?

.- Esto se acaba, Rafa, el fin del mundo está a la vuelta de la esquina, tenemos que rezar, concentrarnos en plazas y grandes espacios para evitarlo…de lo contrario, el apocalipsis… nadie se salvará, Rafa…¿Me entiendes?

.- Perfectamente pero como periodista que me siento he de preguntarte si tus confidentes son fiables o…

.- Los ángeles me visitan por las noches y me lo anuncian, son claros, concisos… no tengo dudas.

.- ¿Y para cuándo el enésimo anuncio del fin del mundo?

.- Según Ricardo Salazar, pastor neoyorquino, un meteorito chocará con la tierra el 16 de mayo provocando miles de millones de muertos… tenemos que hacer algo para evitarlo, Rafa, tengo miedo… mucho miedo.

.- Mira, Paco, la verdad es que la noticia de esta magnitud no es para tomárselo a bromas. Vamos a hacer una cosa, dame tu teléfono y yo te llamaré en un par de días y toma el mío, si no te llamo hazlo tú, ¿Vale?

.- Gracias Rafa, nos llamamos…no se lo digas a nadie, ¿vale?

.- Hasta que no vuelva a concretar detalles contigo, seré una tumba…palabrita del niño Jesús.

.- Nos vemos, amigo Rafa

. .- Nos vemos, amigo Paco…y cuídate por favor.

Pasaron los días, semanas, meses y no supe nada más de Paco aunque le llamé repetídas veces al teléfono que me apuntó. Correspondía a una ONG denominada Soldados Feligreses dispuestos a salvar la Tierra…qué peligro, tú.

Carmen y Tere acabaron sus respectivas conversaciones. Al sentarse abordamos el tema sobre qué debíamos escribir en el próximo capítulo de ‘El clan…’…

.- No os preocupéis. Me he enterado de una noticia muy importante: Podéis estar tranquilas, han anunciado el fin del mundo…

.- ¿Estás de broma, bebido, colocado…?

.- Dejarme solo, que si no lo escucho de viva voz del ‘profeta’ que me lo ha revelado, no me lo creo.

.- Escribe lo que quieras, pero si encierran a alguien en psiquiatría del Mateu Orfila éste serás tu… nosotras nos abstenemos.

.- Yo también os quiero… ahora dejadme que vuelva a mi casa, el planeta Raticulin 20, !!!psiu-psiu ¡¡¡

‘El clan..’ les invita a que consulten, vía internet, cuántos anuncios referentes a fechas fatídicas en este sentido se han anunciado en las últimas décadas…llegarán a la conclusión de que cuando algún (nos) iluminado (s) le (s) da por prevenir el fin del mundo, tenemos dos cosas claras: Primera, no hay peligro y segundo… las vibraciones que emana el ‘profeta’ te hace pensar que no es un buen compañero para compartir lotería… De nada.

Instrucciones para utilizar la máquina del tiempo

Junio 15th, 2016

Isaac Asimov,  H. G. Wells, Arthur Clarke, Ray Bradbury, Philip Dick, Orson Scott Card se encuentran en una lista en la que no están todos, pero sí una representación de escritores especialistas en el mundo de la ciencia ficción, en la cual se echa de menos a Julio Verne. Apelando a este universo mágico antagónico y de contraste con la realidad, el sueño del ser humano, al menos en un tanto por ciento elevado, se trata de tener la capacidad de volar. Poder ascender sin problemas, surcar los cielos para observar el planeta tierra, estar dotado de esta característica que, dicho sea de paso, es un sinónimo de libertad.

Recuerdo haber leído una historia en el inmenso mundo del ciber espacio en el que los sabios del universo y ante la demanda de los humanos, estudian el lugar –recóndito por cierto- en el que deben esconder (¿) la capacidad de ser feliz. Después de muchos dimes y diretes, habló el más lúcido entre los ilustrados y sentenció: “La ubicaremos tan cerca de ellos mismos que serán incapaces de encontrarla fácilmente. La ubicaremos en sus corazones”.

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La fábula no tiene otra moraleja que demostrar que no necesitamos descubrir una fórmula de doce incógnitas, ni recitar la lista de los diez César a la inversa que reinaron antes del nacimiento de Jesús. En cambio sí acudiría a otra fábula, la que un abuelo llega al que va a ser su próximo hogar hasta el fin de sus días. Mientras encamina sus pasos a la habitación del geriátrico que le ha tocado en suerte, la enfermera le va poniendo en antecedentes de lo que se va a encontrar: ‘Se trata de una habitación con mucha claridad, aseo privado, televisión, ventana con vistas…’ Mientras, el jubilado va celebrando con naturalidad y agradecimiento cada una de las características que aquella comenta, hasta que la auxiliar, advirtiendo tanta predisposición del nuevo inquilino, pregunta: ‘¿Cómo es posible que esté de acuerdo en todo lo que le digo si todavía no la ha visto?’ El anciano, sin apenas inmutarse, le contestó: ‘El día a día, la jornada a jornada, no la va a hacer ni mejor ni peor por lo que tenga o me falte. El presente lo construiré yo mismo’.

Otro de los sueños humanos es poder viajar a través de la máquina del tiempo. Trasportarnos a tiempos remotos, épocas especiales por su calidad social, cultural, política, deportiva, familiar o de la índole que se nos antoje.

Evidentemente la máquina en cuestión no existe –que se sepa, al menos-, por lo que ‘SÍ’ podemos viajar en la máquina de ‘nuestro’ tiempo y más concreto a aquel que duerme placentero en alguna parte de nuestro enigmático cerebro como si no hubiera ocurrido jamás, lo que sólo espera ser provocado a ser despertado de su hibernación peculiar.

Este ‘Clan…’ evita en lo posible aconsejar, pero permítanos invitarle a recoger todos aquellos álbumes de fotos antiguas que posee y que hace cuarto de siglo y medio que no repasa, cintas de vídeo con idénticas características que las fotos, un paquete de ‘klinex’, tres o cuatro latas de bebida fresca, unas chuches para entretener el estómago, un cartel de ‘No molestar’ para colgar en la puerta de la habitación… Esta operación tiene la ventaja, como si de un juego de mesa se tratara, de que puede practicarlo en solitario y/o acompañado por seres queridos, como la propia pareja, un@ amig@ o varios…

Les podemos asegurar que entrando en esa habitación tan singular sentirá las mismas sensaciones que haberlo hecho en una máquina del tempo.

Este artículo de opinión está clasificado como ‘S’ de sensible y su puesta en práctica puede herir la sensibilidad de quien lo practique. El que avisa no es traidor.

 

 

S.O.S.: Depresión a la vista

Abril 7th, 2016

Les comentaba a mis hermanas Carmen y Tere que el otro día –de payés, por supuesto- me topé con Luis, un amigo vecino de la infancia aunque a decir verdad parecía el vecino de su propio hogar porque estaba en la nuestra por las mañanas y tardes, pero las noches no porque ya nos encargábamos nosotros de encaminarlo a Es Pescadors.

Noté a Luis muy cambiado lógicamente por el paso de los años que todo lo arruga o lo infla –a los del ‘Clan…’ de momento nos respeta- sólo en el aspecto físico, porque si bien su cuenta palabras/minuto había mermado de forma considerable, continuaba hablando sin respirar convirtiendo en monólogos cualquier conversación. Pero esta vez no, porque pude hablar, se dignó a escucharme y hasta –no puedo creérmelo- opinar.

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Al grano. Luis padece una depresión de considerables dimensiones capaz de soportar el día a día a base de pastillas y consejos de profesionales especialistas. Muchas personas, muchísimas, atraviesan su particular desierto anímico y es alarmante observar de qué manera puede llegar a obrar mermas impensables en personas otrora sanas, joviales, encantadas de vivir y disfrutar de plenitud de facultades. Sin embargo, te levantas de la cama y no respondes al primer ‘bon día’, es imposible que aquella persona que refleja el espejo del cuarto de baño seas tú, aquella melena que cuidabas deja de ser tu orgullo, temas de lo más común puede suponerte el desencadenante de un llanto irrefrenable, una imagen televisiva tipo un perro abandonado… todo el mundo y lo que te rodea ha perdido sentido, sentimientos que mantenían vivo, ahora te encomiendas a que ‘si nace con barba será San José, y si no, la Purísima Concepción…’ es una demostración papable, evidente de que el virus depresivo te ha infectado.

Lo más grave en un alto porcentaje de depresiones es que no existen motivos reales que te conduzcan a ella. Puedes estar casado felizmente, tener hijos sanos, armonía familiar, laboral, social, en todos los ámbitos posibles, pero si tus respuestas se acercan más al lado oscuro de tu ser, ‘problemón habemus’.

Te caes por un improvisado resbalón en la calle, al subir o bajar una escalera, en la ducha o en la cama, de la silla mientras cambias de postura, el caso es que te conducen al hospital, las oportunas radiografías detectan una inoportuna rotura en un hueso innombrable pero que duele tal que un cólico nefrítico y el doctor primero le resta importancia y, luego, se dedica a inmovilizar la zona, posiblemente a base de yeso, pero ahí queríamos llegar. La pregunta no es otra que la que usted piensa: ¿Qué yeso y en qué zona la aplico para enmendar la depresión?

Seguro que su respuesta abarcará desde fármacos pasando por terapias, muchas de ellas bañadas por tintes orientales tipo Zen, para terminar en una conclusión muy complicada: el mejor antídoto para superar la depresión en su actitud. Los efectos colaterales como la medicación, la comprensión de su pareja y resto de la familia, los amigos –los verdaderos- aprovechar la ocasión para realizar meditaciones, paseos, lecturas… actividades que provoquen la recuperación y sobre todas las cosas, encomendarse a la madre de la ciencia: la paciencia.

Desde esta atalaya llamada ‘El clan…’ hacemos votos por la recuperación de esta dolencia que padece Luis… y también Rosa, Jaime, Juan, Lloren, Dana, Concha, Paco, Mercedes… ánimo a tod@s.

Abrir paréntesis

Marzo 24th, 2016

No nos gusta comenzar un ‘clan’ bajo el argumento ‘recordamos aquella vez que…’ quizás porque entre los tres sumamos algo más de siglo y medio y podría parecer que nos disponemos a lanzar el rollo modelo ’abuelete’. Nada más lejos de nuestra intención, pero es que la colección –por llamarlo de forma educada- de cumpleaños hace que todo añada una arruga más a tu cuerpo, como si fueras Bibendu, el célebre muñeco de Michelin.

Ese matiz, el de contemplar cómo tú ‘DNI’ torna añejo, termina por domar aquel noble bruto que fuiste tres décadas y media atrás, te postula –sin chulería- para sólo con escuchar cómo abren la puerta de casa tus hijos y suben las escaleras, saber de antemano el color de las noticias con las que te van a sorprender (¿).

EL PENSADOR 1 redim a menosLes invitamos a realizar la prueba del algodón, esa que dicen que nunca miente. Seleccione una fotografía, si puede ser al azar, mejor, compártala con su hij@ y con su padre o madre, con lo que pueda tener una visión de tres generaciones. Ya les anticipamos nosotros que si una imagen vale más que mil palabras, obtendrá otras tantas redacciones a cuál de ellas más antagónica la una de la otra. ¿Por qué? Estados de ánimo puntuales del momento en que realice la prueba con sus otros dos concursantes, las diferencias vendrán enlatadas por el precinto de la experiencia.

Ese aroma que despide un ambientador al entrar en una casa, el olor que porta consigo adjunto aquella persona, el sabor de una comida, el tacto de una prenda y algunos otros detalles son conductores mágicos a otros tiempos, mejores o no tanto en comparación a los actuales, eso es otro tema, pero tiene el influjo de hacerte viajar a través del tiempo a tu madurez, adolescencia, juventud, niñez…caprichosamente muchas veces despertando recuerdos inertes en nuestra mente que de repente cobra vida de nuevo en ti. Tranquil@, se da la vuelta, finge un resfriado inexistente y se seca con un tisú de papel la lagrimilla que escala hacia abajo por su mejilla. No pasa nada.

El señor de la foto que ilustra estas líneas es un reconocido escritor internacional pegado las 24 horas del día a su ordenador portátil. Su condición creativa le obliga a emplearse según las musas tengan a bien visitarle y, como saben, las muy puñeteras llaman a su puerta de forma inesperada. Esta vez fue paseando en la calle, por lo que desplegó su improvisado despacho portátil, se escondió bajo la capota de su abrigo con el objeto de aislarse del mundo, escuchar atentamente las música celestial que interpretan las musas cuando se prestan a tal menester y, también, evitar ser reconocido.

La madurez permite en momentos impensables en fechas pretéritas, abrir un paréntesis para analizar la situación con seriedad, serenidad, calibrar su grado de importancia en la escala de Richter y obrar en consecuencia, no caer en torpezas como hablar a destiempo demostrando inmadurez declinando la opción silenciosa y correcta. Eso lo trae un peine especial… especial para tus canas con todo el orgullo del mundo.

Por cierto, lo del escritor, las musas y la inspiración sólo han existido en el siglo y medio de los miembros de ‘El Clan…’ ¿Sorprendid@? Quizás porque no peina canas… por favor, ya puede cerrar el paréntesis.

Es cruel perder un tesoro… tu tesoro

Marzo 14th, 2016

Las circunstancias de la vida, aquellas que te eligen a ti por el reparto ¿injusto? del crupier de la vida, te ubican también en un dilema importante a la hora de colocar las cartas porque de ello depende el resultado de las decisiones que a partir de ese punto de inflexión de tu vida, decidas. No nos referimos a memeces como tomar o no esa bebida, ir al cine o a pasear, ver una película o leer un libro…son otras bien diferentes a las que aludiremos en ‘El clan…’ de hoy.

Usted goza de buena salud –nos alegramos de ello- felizmente casado, en perenne luna de miel, trabajo acorde a sus expectativas que se reflejan en la nómina de final de mes y asi una lista importante que hace que su columna personal del haber sea la envidia de vecinos, familia, amigos.

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Cruza un guiño de agradecimiento con aquel crupier porque aunque en su interior jamás lo haya pensado, las cartas juego a juego engordan ese haber que parece estar sellado con un adhesivo que reza ‘intocable’. Pero, mira tú por dónde, esta mano resta enteros a ese haber, no recibes un guiño, solamente una mirada con encogimiento de hombros del empleado, gesto significativo que apela a aquel dicho: la suerte es loca y toca a quien toca.

No has ofendido al repartidor de tus designios, pero ahora las partidas pintan bastos. Hasta ese momento no te pavoneabas de ello, pero con el barco bien atado y anclado, cualquiera es buen capitán. El problema se va ahogando conforme navegamos fuera puerto, la vista de la isla se hace prácticamente invisible y las olas son faraónicas, con lo que ‘sin noticias del –ahora sí- maldito crupìer’.

La vida nos sonríe, escribe un guión casi perfecto porque capitanes de barco haberlos, los hay a punta pala…pero con el barco amarrado, bien anclado y tú departiendo aventuras marítimas inexistentes, sólo engordadas por un ego superficial, haciendo grupo con correligionarios tal que tú… hasta que las brisas tornan en vientos y estos en tramontanas que dan paso al tsunami que ni en la peor de tus pesadillas llegaste a soñar.

Entonces enviudas, enfermas de forma degenerativa, recortes laborales sustituyen los ‘oles’ gloriosos de antaño, por ‘eres’ actuales que hacen peligrar el pago de la hipoteca, la carrera de Laura… Tranquilo, hombre, no les estamos diciendo que las plagas de Egipto lleguen todas a la vez y todas, también, se instalen en su casa. Apelamos a su inteligencia, aquella que a estas alturas de la vida le ha dado un toque para que sepa, y por tanto esté preparado, que el crupier de la vida lo último que tiene son amigos y lo primero que te demuestra es que es ciego a la hora de vociferar ‘hagan juego señores… no va más’.

La moraleja de esta historia llamada vida sólo pretende decirte que en este casino sólo juegan los valientes, aquellos capaces de marcarse un rumbo pero también rectificarlo con la misma gallardía y naturalidad que te ha enseñado que debes anteponer la inteligencia al orgullo mal entendido.

En este casino no existe libro de reclamaciones, pero sí un manual que te prohíbe preguntar el porqué de las cosas, pero que forja en ti, o al menos debería hacerlo, a la persona que se esconde en el sótano, a oscuras para no ser visto, dispuest@ a lamerte las heridas de por vida. Quizás sea entonces y ojalá encuentre en nosotros al guerrero de la luz, a la persona que se cae setenta veces siete y otras tantas no desfallece y se levanta porque su pregunta requiere una respuesta alta y clara. La pregunta es ¿para qué me sucede esto a mí?

Sí, jode perder un tesoro, aquello que es tu tesoro porque también significa que perdiste tu corazón, pero de ti depende sacudirte esa crueldad. La búsqueda de motivos que ensanchen tu vida violada por las circunstancias no te alargará ni acorta tu existencia, pero le dará un sentido que jamás hubieras imaginado.

Recuerde, el crupier es ciego y pretende meternos el miedo en el cuerpo, pero nosotros fuimos capacitados para ver entre tinieblas y dotados de espíritu de valentía, siempre en espera del triunfo final de aquello que es justo.

Un día como otro

Marzo 3rd, 2016

¿Han visto la película “El Show de Truman”? Imperdonable si la respuesta es negativa, pero les perdonamos si nos promete que de este fin de semana no pasa. Ya sabe, sofá, mantita, estufa, palomitas, ‘dvd’ y un detalle importante: desconecte el teléfono, así ‘ningú emprenya’.

Realmente es una película con moraleja, un argumento que da mucho juego, da qué pensar, cuestionar, y diría más, se podría hacer un debate y nos sorprendería la de cosas que diríamos de ella.

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Para los que no la hayan visto, diré que es un reality show sobre la vida de un joven llamado Truman (interpretado por el actor Jim Carrey) que desde antes de nacer está condenado a ser vigilado las 24 horas del día por un sinfín de cámaras que retransmiten toda su vida al mundo entero. Se ha construido una cúpula donde van pasando los años de dicho actor, en un ambiente dulce, tranquilo, donde casi todo es una vida con alegrías, rozando lo monótono, de un monótono exagerado. Sin diferencias palpables de un día del otro, la gente que le rodea son artistas que se han prestado para hacer realidad esta terrible historia, dejando al pobre Truman sin vida propia.

Mientras me preparo para ir al trabajo, café, ducha, algo de maquillaje, seleccionar la ropa que me voy a poner, sacar a mi perrita… pienso: “pero si esto lo he vivido, ayer, anteayer, el otro el otro. ¿No será que estoy viviendo un reality show? Tendré que estudiar la manera de intentar hacer cosas nuevas cada día”, me cuestiono.

Cuando eres joven ves las cosas de muy diferente manera. Si eres una persona del montón, una infancia normal, tus días se transforman en meses y ellos en años. Sin enterarte, pasas de estar protegido constantemente por una familia que cuida de ti en todo momento, que desea que tu vida sea lo más agradable posible, disfrutar de una niñez feliz, porque saben por experiencia lo dura que es la vida y lo que te va a tocar vivir.

Y así pasan los años, en los que estudias, trabajas, te casas. Vienen los hijos, el nieto que es tu máxima ilusión, sin olvidar que por el camino has dejado a mucha gente querida, imprescindible para ti. También te ves débil, pero en realidad tu ‘yo’ interior frena esa idea de autoestima a la baja y le da la vuelta para que te des cuenta que eres más fuerte de lo que pensabas. Y es que si hay algo que es realmente cierto es que sigues tirando del carro con mucha fuerza y en parte con orgullo, autoestima que has ido adquiriendo con los años.

Entonces te miras al espejo, observas una creciente colección de arrugas acusadoras y traicioneras que delatan que los años no pasan en balde. Conforme, porque tú eres de esos que no les importa envejecer, realista y sabedora de que todo llega, lo que hace que te metas pongas en manos de la madre de la ciencia, es decir la paciencia, y esperas sin prisas pero sin pausas efemérides significativas: sí, eres tú y no otra persona quien se encuentra soplando una tarta con ¡cincuenta velas!

En el epicentro de tu océano de dudas, te posicionas de nuevo frente a tu particular espejito mágico (¿) para –al menos intentarlo- despejar incógnitas: ¿Realmente es monótona mi vida? ¿Soy acaso un Truman de la sociedad… dónde están las cámaras?

Sonríe, tienes que salir guapo en las fotos.

Y así vas siendo consciente de que la vida, y en particular la tuya propia, realmente es un reality show.


Tengo un león por dentro

Enero 29th, 2016

El titular no tiene ni pretende sembrar una duda razonable de matices futbolísticos. Quien conoce los miembros de ‘El Clan…’ sabe que cada publicación es sometida a estudio y, sea por el motivo que lo provoca, un servidor le da forma periodística. Por tanto no me identifico –aunque respeto- la política de fichajes locales… es difícil pronunciarse por su complejidad, pero debes entender mejor la idiosincrasia leonera si tu lugar de nacimiento es Bilbao. No puedo concebir una gestión de cerraduras y candados, pero… ¿Qué hago hablando de fútbol?rafa

El caso es que, encaminemos el guión. Acabamos de disfrutar de las fechas navideñas, tiempo de recogimiento familiar, de meditación y también, también, de recordar. La melancolía te embriaga, la repentina llegada de las lluvias y los vientos, te obligan a revestirte con jerseys y abrigos, encender aparatos de calefacción, platos de cuchara suponen una relación normal que también suele desembocar en recuerdos de aquellos que un día amamos y hoy en día además los echamos de menos. Dejemos el tema en concreto.

También las fechas navideñas autorizan los viajes al pasado y dan tiempo para recordar. Recuerdos de anécdotas con los amigos, situaciones familiares con tus hermanos, en mi caso, con mis hermanas. Recuerdo dos en concreto.

Vivíamos en el Camino de Santa María de Mahón, disfrutábamos de un jardín coqueto, apenas cuatro añitos, mis hermanas, el doble. Decían que se iban, que me abandonaban y un servidor, lloraba como un niño de cuatro años, claro… que hay que ver lo bien se lo pasaban mis dos hermanas… de la caridad.

También recuerdo un posado para el fotógrafo Dolfo con recorte de una rosa incluida, un coche de carreras que ya lo hubiera querido para sí un tal Fernando Alonso.

Acabo. Recuerdo –más o menos- que viviendo ya en la Calle del Carmen una tarde noche me sentí un pelín mareado y con retortijones estomacales. Mi hermana –adivina cuál de las dos- me dijo que esos síntomas eran producto de que “tenía un león por dentro” y que lo mejor era que se lo dijera a mi padre.

Pónganse en situación. Mi hermana escondida tras una butaca, yo sentado en otra, blanco como la pared, y mi padre que me miraba y con las órbitas oculares a punto de salir disparadas, preguntándome que cómo carajo había entrado primero en casa y luego en mi estómago nada más y nada menos que un león. Ahora cuando tenemos mal el cuerpo, recuperamos al león de marras.

Un león por dentro, si es que no se puede ser bueno, un león… si es que… domador, eso es, domador de leones tendría que haberme licenciado, tú…

 

Una proposición honesta: deje pagado un café

Enero 12th, 2016

Una cantidad cercana al 100% de la población adulta tiene la imperiosa necesidad de comenzar la jornada saboreando un café con leche, bien calentito unos, o 9 minutos de microondas algunos otros, si la temperatura climatológica arrastra reminiscencias siberianas. Aunque concretamente este no es el tema que el ‘clan’ pretende abordar hoy, luego podríamos desmenuzar esa estadística contundente en descafeinados, cortados, corto o largo de leche o café, doble de azúcar o sacarina… pero ya digo, no ha lugar.

Imagine por un instante la instantánea que le propongo… Amanecer gélido, abrigado incluso con bufanda que esconde el bigote, gorro regalado por Melchor, Gaspar o Baltasar, quién sabe… Entras en tu bar de costumbre, apenas se te deja oír un ‘bon dia’ que no necesita añadir la petición de la dosis de cafeína habitual, pero si te quitas los guantes para que el calor de la taza llegue a tus manos culmina el protocolo previo, el primer y genuino sorbo que además es aquel que te propina el latigazo necesario para equilibrar puntos vitales de la geografía humana.

ayala

Entonces –y aquí queríamos llegar- ese día no has sido el primero en llegar porque aquella persona que se sentó junto a la estufa, que así y todo esta tiritando como un pollo, se está auto registrando bolsillo a bolsillo, ubicando sobre la mesa 50 céntimos que dan paso a 70 y luego 80… le faltan manos para seguir su propósito, de los bolsillos acaban saliendo un botón, un mechero y un pañuelo del que soy incapaz de adivinar su color. El señor parece haber pasado mala noche, quizás tuvo que trabajar, a lo peor pasó la noche en el hospital acompañado a un familiar, quizás… ¿Qué puñetas conozco yo de ese señor que me niego rotundamente a juzgar porque apenas le falta 40 cémtimos para volver a ser aquel hombre que fue anoche?

– Jefe, ¿me pone un café con leche pero de 80 céntimos…? Es que sabe usted, anoche tuve que…

Entonces Pepé, el camarero que ve a una legua quién necesita y quién añade que ‘bueno jefe, si es un carajillo mejor eh’, le encamina a tomar asiento, le sirve un ‘americano’ y un bocata de tortilla con tomate.

– Que le aproveche, caballero..

El caballero ni contesta porque con la boca llena ni debe ni puede hacerlo.

El Clan les encamina a que una vez al mes, en su bar habitual, dejen pagado un café con leche para quien a juicio de su camarero de confianza lo necesite, como el señor que les acabamos de contar.

Sólo una condición; el beneficiario no puede saber jamás que has sido tú la mano benefactora… ya sabes, ‘que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda’.

Sólo una vez al mes, ¿te animas?